08/11/2026
Entre Cultura y Nación

La gestión cultural dominicana: entre la creatividad, el desafío jurídico y la formación profesional

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¿Podemos aprovechar plenamente la creatividad dominicana sin fortalecer las instituciones, actualizar los instrumentos legales y formar profesionales capaces de administrar ese potencial?

Estas preguntas no buscan descalificar a nadie. Pretenden abrir una conversación necesaria entre artistas, gestores, académicos, autoridades y sectores productivos.

Ha llegado el momento de que la gestión cultural dominicana se ponga los pantalones largos. Y hacerlo significa asumir con seriedad la profesionalización del sector, impulsar la aplicación efectiva de las normas, fortalecer el mecenazgo, proteger los derechos de los creadores y diseñar políticas culturales que trasciendan los períodos de una administración.

La Dirección General de Mecenazgo necesita respaldo normativo, institucional y técnico para desarrollar su misión. Los gestores culturales necesitan formación continua y reconocimiento profesional. Los artistas necesitan condiciones dignas para crear, producir y vivir de su trabajo. Y el Estado necesita comprender que invertir en cultura no es un gasto superfluo, sino una apuesta por la identidad, la educación, la cohesión social y el desarrollo económico.

Una conclusión para construir, no para destruir

La mayéutica socrática nos recuerda que el progreso comienza cuando tenemos el valor de formular las preguntas correctas.

Don Oráculo quizá concluiría este diálogo con una última interrogante:

—Si tenemos una nación creativa, artistas con talento, instituciones que realizan esfuerzos y una universidad dispuesta a formar profesionales, ¿qué nos impide convertir esas fortalezas en un verdadero sistema de desarrollo cultural?

La respuesta no puede ser una sola. Requiere voluntad política, cooperación institucional, actualización normativa, formación profesional y compromiso ciudadano.

Pero hay razones para mirar hacia adelante. La formación académica especializada, el fortalecimiento de la Dirección General de Mecenazgo y la participación activa de los propios creadores pueden contribuir a construir una nueva etapa para la cultura dominicana.

No se trata de empezar de cero ni de desconocer lo que otros han hecho. Se trata de reconocer lo avanzado, identificar lo pendiente y trabajar con mayor preparación para alcanzar lo que todavía nos falta.

La República Dominicana ya ha demostrado que sabe crear. Ahora necesita consolidar una gestión cultural capaz de convertir esa creatividad en oportunidades, derechos protegidos y desarrollo sostenible.

Porque cuando la creatividad encuentra una gestión competente, un marco jurídico eficaz y una visión de futuro, la cultura deja de ser únicamente una expresión de nuestra identidad y se convierte también en una fuerza transformadora de la sociedad.

Artículo escrito por Andrés Mejía Yépez

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Abogado y gestor cultural.

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