13/07/2026
Series de TV

Colin Farrell: «Lo más difícil hoy es seguir creyendo en la decencia de los seres humanos

Una semana después de participar en la conferencia de prensa internacional para el estreno de la segunda temporada de Sugar, Colin Farrell dejó claro que, detrás del detective que protagoniza una de las propuestas más originales del streaming reciente, existe un personaje cuya mayor fortaleza no es la violencia ni la astucia, sino una cualidad mucho más inusual: su capacidad para creer en la bondad humana.

Durante el encuentro virtual e híbrido con periodistas de distintos países —en el que participó La Crónicajunto a representantes de los Golden Globes, Critics Choice y otros medios internacionales—, el actor irlandés respondió durante más de media hora preguntas sobre la nueva temporada de la producción de Apple TV+, su proceso creativo, el legado del cine negro y los retos de interpretar nuevamente a John Sugar, un detective que desafía los estereotipos tradicionales del género.

Lejos del héroe duro y cínico que suele dominar las historias policiales, Farrell explicó que precisamente esa diferencia fue la que terminó conquistándolo.

«Lo mejor de interpretar a Sugar es su decencia fundamental», afirmó desde el inicio de la conversación.

Reconoció incluso que, cuando leyó por primera vez el guion, dudó de que un personaje esencialmente bueno pudiera sostener dramáticamente una historia.

«Pensé que, si lo más dramático de él era simplemente ser un buen hombre, aquello podía resultar plano. Pero después comprendí que el verdadero conflicto aparece cuando colocas a alguien profundamente bondadoso en medio del caos, la violencia y las relaciones más complejas.»

Farrell describió a John Sugar como alguien que conoce perfectamente la oscuridad del mundo. No es un ingenuo ni vive ajeno a la violencia. Al contrario, ha sido testigo directo de ella y posee la capacidad de defenderse cuando es necesario.

Sin embargo, insiste en mantener una confianza casi inquebrantable en las personas.

«Ha visto de cerca la crueldad y la violencia, pero sigue creyendo profundamente en la decencia de los seres humanos. Y eso es algo muy difícil de conservar cuando vemos lo que ocurre cada día en el mundo.»

Para el actor, esa característica convierte al personaje en una especie de respiro emocional para el espectador.

Mientras muchos detectives clásicos sobreviven gracias al cinismo, la desconfianza o la desesperanza, Sugar continúa intentando ayudar a los demás sin esperar reconocimiento alguno.

«Simplemente intenta ser útil, servir de una manera auténtica y significativa, sin buscar crédito por ello.»

Farrell considera que esa humildad termina siendo mucho más interesante de interpretar que muchos personajes aparentemente más explosivos.

Veinticinco años reinventándose

Uno de los primeros periodistas quiso saber cuál sería la próxima transformación en la carrera del actor, cuya filmografía ha transitado desde héroes de acción hasta la comedia, el drama psicológico y personajes tan oscuros como Oz Cobb en The Penguin.

La respuesta provocó sonrisas.
«No tengo idea», confesó entre risas. «Solo intento llegar al final de cada día.»

Más allá de la broma, Farrell aprovechó para agradecer la posibilidad de seguir trabajando después de más de un cuarto de siglo en Hollywood.

«Me siento profundamente agradecido de seguir haciendo este oficio después de veinticinco años y de poder leer proyectos maravillosos y trabajar con personas extraordinarias.»

En una serie construida alrededor del misterio y las revelaciones, parecía lógico preguntarle si durante el rodaje existían secretos que ni siquiera los actores conocían.

Farrell explicó que rara vez ocurre algo así. Los intérpretes conocen los guiones y saben hacia dónde avanza la historia. Las verdaderas sorpresas aparecen delante de la cámara.

«Siempre termino sorprendiéndome con mis compañeros de reparto.» Explicó que, aunque uno imagine cómo otro actor interpretará una escena, nunca existe certeza hasta el momento del ensayo.

«Lees el texto, imaginas cómo podría hacerlo el otro personaje, pero cuando llega el actor y ofrece su interpretación, casi siempre descubres algo nuevo y maravilloso.»

Entre quienes mencionó como compañeros fundamentales durante esta temporada figuran Laura Donnelly, Tony Dalton, Jin Ha, Ray y Shea Whigham, cuyas interpretaciones enriquecieron constantemente las escenas.

Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando se abordó la enorme influencia que ejerce el cine clásico sobre Sugar.

Colin Farrell explica en la rueda de prensa en la que participó La Crónica las profundidades de su personaje en la serie «Sugar».

Farrell confesó que el proyecto le permitió reencontrarse con algunas de las grandes obras del séptimo arte. «No amo únicamente las películas clásicas; amo todo el cine.» Su lista de favoritos incluye títulos imprescindibles como Some Like It HotSunset BoulevardDouble IndemnityThe Treasure of the Sierra Madre e incluso el clásico navideño It’s a Wonderful Life.

El actor reveló además que recientemente hablaba con uno de sus hijos sobre la posibilidad de compartir varias de esas películas durante las próximas semanas.

Aunque aclaró que él no vive esa pasión cinéfila con la intensidad de John Sugar, sí utilizó la preparación de la primera temporada para sumergirse nuevamente en el universo del film noir.

«Vi muchísimo cine negro. Fue una magnífica excusa para volver a descubrir esas películas.»

Entre las figuras que revisó durante ese proceso mencionó a Dirk Bogarde y Robert Mitchum, dos referentes fundamentales del género.

Lo que no puede explicar

Como ocurre con frecuencia en las conferencias de prensa internacionales, una de las preguntas buscó conocer qué había aprendido sobre sí mismo gracias a este proyecto.

Farrell respondió con una honestidad poco habitual. «No lo sé.» Explicó que nunca ha sabido responder con claridad esa interrogante.

Reconoció que cualquier rodaje transforma inevitablemente a quienes participan en él, especialmente porque durante varios meses conviven de manera muy cercana actores, técnicos y realizadores. «Uno aprende mucho más de las personas con las que trabaja que del personaje en sí.»

Según explicó, las enseñanzas aparecen casi siempre de manera silenciosa. Las relaciones humanas, las conversaciones cotidianas y la convivencia terminan moldeando a quienes participan en una producción sin que muchas veces sean plenamente conscientes de ello.

«Estoy seguro de que aprendí algo interpretando a Sugar, pero no sabría decir exactamente qué fue.»

Uno de los aspectos más relevantes de la nueva temporada será el estado emocional del protagonista.

Sin revelar detalles importantes de la trama, Farrell explicó que John Sugar enfrentará por primera vez una experiencia desconocida: la soledad absoluta.

Después de los acontecimientos del final de la primera entrega, todos aquellos que compartían su origen han abandonado la Tierra.

Ahora permanece completamente solo. «Esa es la mayor diferencia respecto a la primera temporada.» El actor explicó que ese aislamiento modifica profundamente la manera en que el detective observa el mundo y establece relaciones con otras personas. «La sensación de aislamiento influye desde el primer episodio en la forma en que camina por el mundo y en cómo se abre emocionalmente a quienes conoce.»

A ello se suma un cambio radical de escenario. Mientras la primera temporada recorría zonas acomodadas de Los Ángeles —como Bel Air, Pacific Palisades y los grandes estudios cinematográficos—, la segunda se traslada principalmente a Koreatown y diversos barrios del este de la ciudad.

Ese cambio geográfico también modifica el tono narrativo.

«Es un mundo completamente distinto.»

Según Farrell, Sugar deberá enfrentarse ahora a experiencias humanas que anteriormente no había conocido, especialmente aquellas relacionadas con el deseo, los vínculos emocionales y la atracción que puede ejercer la violencia incluso sobre alguien que la rechaza profundamente.

«La violencia empieza a acercarse a él de una forma distinta, incluso llegando a poner a prueba sus propias decisiones.»

La segunda temporada, adelantó, profundizará precisamente en esas contradicciones.

Porque, al final, John Sugar sigue siendo el mismo hombre convencido de que la humanidad merece una oportunidad, aunque el mundo se empeñe constantemente en demostrarle lo contrario.

Y quizá esa sea la verdadera razón por la que Colin Farrell considera que interpretarlo continúa siendo uno de los mayores privilegios de su carrera.

Artículo escrito por Maximo Jimenez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

Comentarios