28/05/2026
Editorial

RD: excepción económica en una región estancada

La economía de América Latina atraviesa un ciclo complejo, atrapada en niveles estructurales de bajo crecimiento estancado. Sin embargo, la República Dominicana se posiciona hoy como una excepción diferenciada en la región. Las consideraciones del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), en su 63.° aniversario, no solo validan esta trayectoria de estabilidad, sino que invitan a una profunda reflexión editorial sobre la naturaleza de nuestro progreso.

El país ha consolidado avances indiscutibles en infraestructura logística, energía diversificada y atracción de inversión extranjera directa. Que el Harvard Growth Lab proyecte a la nación como la única de la región con el mayor potencial de expansión de capital per cápita para la próxima década evidencia un clima de alta confianza internacional. Este dinamismo responde, en gran medida, a una alianza estratégica eficaz con el gobierno del presidente Luis Abinader, orientada a blindar la competitividad y potenciar el intercambio comercial con los Estados Unidos a través del reordenamiento de las cadenas de suministro.

No obstante, el verdadero motor de este engranaje no es fortuito ni exclusivo del diseño estatal. Radica en la libre empresa, un tejido que genera el 85% del PIB, el 90% de las inversiones y el 86% de los empleos nacionales. El sector privado no es un bloque homogéneo de corporaciones; representa la resiliencia de pequeños comerciantes, industriales y agricultores que transforman el esfuerzo individual en progreso colectivo.

Para que esta bonanza no sea un oasis transitorio, el liderazgo empresarial, encabezado por Celso Juan Marranzini y César Dargam, advierte la urgencia de reformas estructurales. El salto definitivo al desarrollo exige intervenir con determinación variables críticas: la informalidad laboral, las deficiencias del sistema eléctrico y el rezago en la educación técnica y científica. El futuro no se construye con autocomplacencia ni confrontaciones estériles, sino mediante la visión compartida y consensos nacionales que sitúen a la gente en el centro del crecimiento sostenido.

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