En este país existe la costumbre no reconocida públicamente de que se gobierna con la soga al cuello. Cada gobierno tiene sus propios proyectos, sus propios problemas y planes de desarrollo, pero todo depende de cómo ande la economía en ese momento.
Le ha tocado al presidente Luis Abinader prácticamente gobernar en situaciones difíciles. Lo primero es que asumió el poder en el 2020 en medio de una pandemia de gripal asesina que con el nombre de Covid 19 que se dice originaria de la República Popular China pero que afecto más de cinco millones de personas en todo el mundo.
El Covid 19 le dio duro al país de tal manera que estuvo paralizada la economía por varios meses se cerró todo y el mundo se paralizó. En medio de esa tormenta hubo que manejar la economía, el desenvolvimiento diario, además de tratar que menos gente fuera afectada por la enfermedad viral.
Eso condujo a una contracción de todo el aparato productivo hasta nuevo aviso, esa situación indudablemente llevó al gobierno a acudir a préstamos y búsqueda de recursos que no se estaban generando de tal manera que puso al gobierno en su llegada en ruta de emergencia.
Luego de mantenerse en el poder a través de un proceso reeleccionista hace un año el gobierno sigue manejándose económicamente entiendo yo en precarias condiciones, aunque se diga lo contrario. El dólar cada día sube más, los precios aumentan y aunque el presidente es optimista la población no lo ve así.
La oposición política y los consuetudinarios críticos de cualquier gobierno la emprenden contra el gobierno, sin ver que por lo menos tenemos abundancia de productos y el manejo pulcro de los recursos del Estado se mantienen.
Estos procedimientos han ayudado a las autoridades a mantener a flote el país más el optimismo del jefe del Estado en cuanto a las cuentas nacionales van por buen camino.
Evidentemente existen factores exógenos que hacen daños a los movimientos económicos pero que hasta ahora son solventados. Entiendo que, con paciencia y control del gasto público, haciendo inversiones directas donde se necesiten el país seguirá adelante.
No se aceptó la propuesta de reforma fiscal, los críticos se dieron vida en torno al tema, pero tampoco dan oportunidad al gobierno en cuanto a su manejo.
Decenas de obras tiene que terminar el presidente de aquí al 2028, son proyectos que deben ser entregados y para esto Abinader tiene que contar con el apoyo de todo el gabinete, de ahí que el Banco Central debe que poner de su parte y en manos de su experto gobernador debe implementar métodos de control del dólar para que las cosas le salgan por buen camino.
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