03/09/2026
Crónicas de Poder

En RD Vial se siente la gestión

No conozco personalmente a Hostos Rizik. Nunca he conversado con él. Hago la aclaración porque vivimos en una sociedad donde reconocer públicamente el trabajo de un funcionario muchas veces se interpreta como simpatía, compromiso o interés.

Y no debería ser así. Desde hace años sigo con particular atención los temas vinculados a la gestión pública, las ciudades, los servicios y el territorio. Eso me ha enseñado que una cosa son los números que presentan las instituciones y otra, igualmente importante, es lo que termina percibiendo el ciudadano.

Desde hace un tiempo siento un cambio en RD Vial. Hostos Rizik asumió la dirección de esa institución en febrero de 2025. Ha pasado tiempo suficiente para que su gestión pueda comenzar a ser observada más allá del entusiasmo propio de los primeros meses.

Y hay algo que me llama particularmente la atención y es que la gestión se siente. Se siente cuando transitamos por determinadas carreteras y encontramos mayor presencia institucional. Se siente en el mantenimiento, la limpieza, la iluminación, la señalización y en una asistencia vial que procura estar más cerca del ciudadano. Son elementos que individualmente podrían parecer pequeños, pero juntos construyen percepción de gestión.

Los números también comienzan a ofrecer elementos para evaluar. RD Vial cerró 2025 con recaudaciones cercanas a los RD$12,500 millones y aportes importantes para financiar obras públicas. Para 2026 proyectó incrementar esos ingresos y durante los primeros meses del año las recaudaciones han mantenido un comportamiento favorable.

Pero hay que hacer una precisión para ser justos. RD Vial no ejecuta directamente todas las obras que vemos. El fideicomiso constituye fundamentalmente un instrumento de financiamiento y gestión de recursos, mientras una parte considerable de las intervenciones corresponde al Ministerio de Obras Públicas. Atribuirle todo lo bueno a una sola institución sería tan incorrecto como responsabilizarla de todo lo malo.

Mi valoración va por otro lado. Rizik proyecta la imagen de algo que debería resultar absolutamente normal en el Estado, pero que todavía celebramos cuando lo encontramos: un funcionario a tiempo completo.

Presencia, seguimiento, continuidad y atención a los detalles. No puedo afirmar cómo funciona internamente la institución porque no estoy dentro de ella. Tampoco puedo evaluar al hombre porque no lo conozco. Puedo observar al funcionario y los resultados que llegan hasta el ciudadano.

Durante mucho tiempo he sostenido que la gestión pública no puede evaluarse exclusivamente por la cantidad de dinero ejecutado. Ejecutar presupuesto es una obligación. El verdadero desafío consiste en convertir esos recursos en servicios, soluciones y mejoras que la gente pueda identificar en su vida cotidiana.

Ahí está la diferencia entre administrar y gestionar. Administrar puede verse en un informe. Gestionar termina viéndose en la calle. Por supuesto, queda mucho por hacer. Nuestra infraestructura vial mantiene enormes desafíos de mantenimiento, seguridad, señalización, movilidad y calidad. Precisamente por eso debemos continuar observando y exigiendo resultados.

La objetividad tampoco significa convertir la crítica en una profesión. Consiste en señalar lo que está mal con la misma independencia con que reconocemos aquello que parece estar funcionando. No conozco a Hostos Rizik y quizás esa distancia hace más sencilla esta valoración.

Hasta ahora, lo que observo de su trabajo al frente de RD Vial me produce una buena impresión. Los números permitirán evaluar finalmente su gestión. Mientras tanto, hay algo que también cuenta; se siente que hay alguien gestionando.

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