23/04/2026
Crónica Política

¿Collado y Gonzalo, el binomio?

La posibilidad de una alianza entre el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el opositor Partido de la Liberación Dominicana vuelve a colocarse en el centro del debate político nacional, en un escenario marcado por cálculos estratégicos de cara a las elecciones presidenciales. Aunque no existe confirmación oficial, las versiones que circulan en los círculos políticos apuntan a la construcción de un binomio que podría alterar significativamente el panorama electoral.

Dentro del PRM, las encuestas internas y mediciones de opinión ubican al ministro de Turismo, David Collado, como el dirigente con mayor nivel de simpatía y proyección presidencial. Su posicionamiento sostenido lo coloca como la carta más fuerte del oficialismo, en un contexto donde la competencia interna exige cohesión y claridad estratégica.

En paralelo, la figura del expresidente Hipólito Mejía juega un rol clave como puente político. Su conocida relación cordial con el expresidente Danilo Medina, líder del PLD, ha alimentado las especulaciones sobre la viabilidad de un entendimiento entre ambas organizaciones. En ese contexto, se menciona que el sector conocido como «danilismo» tendría preferencia por el exministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, como su principal opción para encabezar una eventual candidatura presidencial.

No obstante, Castillo enfrenta actualmente un proceso judicial pendiente, lo que introduce un elemento de incertidumbre en la ecuación política. Sin embargo, voces dentro de su entorno aseguran que logrará superar esta situación legal, lo que le permitiría activar formalmente su proyecto político y consolidarse como candidato del PLD, abriendo así la puerta a una posible alianza con el PRM.

A pesar de estas proyecciones, la percepción ciudadana no parece alinearse del todo con esa estrategia. En sondeos realizados en un programa vespertino de análisis político, dicha alianza ha sido consistentemente rechazada por los participantes, lo que sugiere una desconexión entre las élites políticas y el sentimiento de una parte del electorado.

El oficialismo, por su parte, enfrenta una encrucijada determinante. Mantener la unidad interna se presenta como una condición indispensable para retener el poder en el próximo ciclo electoral. Así lo expresó el embajador dominicano en El Salvador, doctor Flavio Rondón, quien fue enfático al señalar: «El perremeísta está claro: no podemos inventar, nuestra meta es retener el poder».

En esa misma línea, Rondón ha manifestado su respaldo a David Collado, alineándose junto a figuras como Julio Cordero y otros miembros del sector diplomático vinculado al PRM, consolidando así un bloque de apoyo que refuerza la candidatura del actual ministro.

En definitiva, mientras las versiones de una posible alianza PRM–PLD generan ruido político, el reto central del oficialismo sigue siendo preservar la cohesión interna y conectar con las expectativas del electorado. El desenlace dependerá no solo de acuerdos entre cúpulas, sino también de la legitimidad que estas decisiones logren construir ante la ciudadanía.

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