13/08/2026
Opinión

Aunque te digan pendejo

La exposición pública de quienes hacen negocios, política o desarrollan cualquier otra actividad de interés colectivo tiene dimensiones nunca antes pensadas: distribución al segundo, derribo de velos con un solo click, documentación rápida, precisa y testimonios gráficos irrefutables, todo circulando en la esfera digital en forma interconectada.

El acceso a la información –antes vedada al público, resguardada en férreos archivos físicos– es cada vez más amplio y menos costoso. 29 dólares son suficientes para hallar en algunos sitios web documentos legales, reportes del FBI, la CIA, y otras instancias investigativas, sobre personas y sociedades comerciales.

Ningún inversionista se puede dar el lujo de desembarcar en un país con simulaciones, pretendiendo hallar un grupo de incautos a su paso, cuando tiene antecedentes delictivos en otros lares. Eso aflora. Ningún hecho es lejano, no ocurre de manera remota. Las tecnologías de la información acortan distancias y crean vecindades globales.

Audios, videos y fotografías de momentos, manuscritos, documentos formales, chats, posts, facturas, comentarios en redes sociales,  y otras evidencias, tienen riesgos asociados altos  para personas públicamente expuestas. Constituyen serias amenazas a la reputación o facilidades para la producción y difusión de esas “fake news” , peligrosas si se reacciona con silencio y terribles si verbalmente se contestan.

En la era de la información y de la internet vivimos –aunque estemos protegiendo la intimidad con fuertes barreras materiales– en casa de cristal y realmente desnudos, una situación no controlada con el uso de “bocinas” y sus relatos pagados, censura mediática posibilitada por las conexiones especiales y el amiguismo perverso.

El dato bloqueado en una parte brota por otras; la verdad solapada a fuerza de comprar lealtades aflora en cualquier blog o perfil de redes sociales hasta expandirse por todos lados con sus secuelas destructivas.

No hay mejor opción que acogerse a las buenas prácticas, ser auditable, asumir la transparencia como norte y narrar los hitos que marcan la diferencia y muestran lo irrefutable del deber cumplido. Así es, aunque te digan pendejo.

Artículo escrito por Víctor Bautista

Máster en Dirección de Comunicación OBS/Universidad de Barcelona. Proyect manager del plan de comunicación de crisis de la Asociación de Bancos de la RD a raíz de la caída de tres bancos en 2003. Director de comunicación de la ABA. Editor económico, jefe de redacción, director de medios impresos, de TV e internet. Diplomado en economía por Empírica y Universidad Católica Santo Domingo. Productor del segmento Contante & Sonante (economía y finanzas) en el programa Cuentas Claras.

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