06/04/2025
Crónica Política

«Usted no es político»

La política dominicana atraviesa un momento clave con el debate sobre las candidaturas independientes. Esta semana, el presidente de la Junta Central Electoral, Román Jáquez, anunció que enviará un proyecto de ley para regular estas postulaciones. Paralelamente, el diputado nacional Elías Wessin Chávez ha presentado su propia propuesta en la Cámara de Diputados, lo que intensifica aún más la discusión sobre el tema.

En el Congreso, las posturas son variadas, pero hay quienes buscan eliminar por completo la figura del candidato independiente. El diputado reformista Rogelio Genao Lanza ha sido tajante al respecto, al afirmar que «muerto el perro, muerta la rabia», asegurando que se legislará para suprimir esta opción, tal como lo sugiere una reciente sentencia del Tribunal Constitucional.

Pero más allá de los debates legislativos, el rechazo a las candidaturas independientes también se refleja en la actitud de los propios actores políticos. «Usted no es político. Usted sabe de temas mediáticos. El político soy yo», me dijo un amigo y dirigente de una agrupación aliada al partido de gobierno. Su comentario surgió en una conversación sobre mi decisión de postularme como candidato independiente a diputado por el Distrito Nacional.

Sin embargo, la historia nos demuestra que esta figura no es una novedad en la política dominicana. Desde 1926, los candidatos independientes han sido una realidad en nuestro sistema electoral. Además, las decisiones del Tribunal Constitucional son irrevocables y vinculantes, lo que debería zanjar cualquier intento de eliminarlos por vía legislativa.

El avance de las candidaturas independientes es evidente. Las encuestas comienzan a medirnos, lo que refleja una creciente aceptación de este fenómeno. No es casualidad: la ciudadanía está buscando alternativas, cansada de los mismos rostros y promesas incumplidas de los partidos tradicionales.

Este fenómeno responde a un desencanto generalizado con la política convencional. Los políticos de siempre han perdido credibilidad y, en muchos casos, parecen más preocupados por su permanencia en el poder que por representar los intereses del pueblo. En este contexto, las candidaturas independientes se presentan como una opción legítima para quienes creen en una política diferente.

La política no es un monopolio de los partidos. La democracia se fortalece con la diversidad de opciones y con la participación de todos los ciudadanos. Intentar eliminar las candidaturas independientes es negar el derecho del pueblo a elegir fuera de las estructuras tradicionales. Y si esa es la intención de algunos, solo confirma que vamos por el camino correcto.

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