14/01/2026
Turismo

Tradición y fe: la enigmática historia del Santo Cristo de Bayaguana

Bayaguana, Monte Plata.– Muchos sueñan con cerrar el año por todo lo alto, en medio de celebraciones que recuerden lo vivido y disfrutado. Sin embargo, antes de la fiesta, yo anhelaba cumplir un deseo que llevaba meses guardando. Desde que supe que 2025 sería el Año del Jubileo Católico, sentí la necesidad de vivir una experiencia única. Se trata de algo más que una celebración: es un tiempo de profunda reflexión espiritual, que nos invita a reconciliarnos con Dios y con nuestro prójimo.

Este evento trascendental, que se celebra cada 25 años en la Iglesia Católica, tiene como lema «peregrinos por la esperanza». Este llamado inspiró a muchos a reflexionar sobre la misericordia, la solidaridad y la construcción de un mundo más justo, a través de peregrinaciones, oraciones y acciones concretas que promuevan la unidad y el servicio al prójimo.

Fue esta la motivación principal que me llevó a conocer, de una vez por todas, el Santo Cristo de los Milagros, un santuario del que he escuchado hablar una y otra vez a cantidad de personas, incluyendo a Charlie Mariotti, exsenador de la provincia del Partido de la Liberación Dominicana.

La leyenda del Sant Cristo de los Milagros narra que una imagen de este santo, tallada en madera, apareció en la playa en 1606. | FOTOS: Emmanuel Baldera Rodríguez.

El último sábado de diciembre, casi al cierre del año, fue la fecha elegida para emprender la travesía que me permitiría cumplir el sueño de conocer este templo, que alberga tanta historia y que es el alma de un pueblo humilde, donde los vecinos se tratan como familiares –que a menudo, lo son- –y, al mediodía, comparten un plato de comida para saciar el hambre de cualquiera, sin importar si es de la zona o no.

La ruta para llegar es clara y segura. Aunque trabajan en la ampliación de algunas vías, el tránsito permite avanzar con tranquilidad. Desde el Distrito Nacional, se ubica a poco más de una hora y media, sin apresuramiento.

Tomé el vehículo y, dejando atrás los temores que habían postergado esta experiencia, salimos a las 3:35 de la tarde. La meta era llegar a tiempo para la misa convocada a las 6:00 p.m. Varias paradas en el camino nos retrasaron un poco, pero logramos llegar a las 5:15. Al entrar al parqueo del majestuoso templo, el lugar llama la atención de inmediato; parece un oasis en medio del desierto. Todo a su alrededor es pobreza y viviendas humildes, y aunque el santuario aún está en proceso de terminación, le faltan detalles, se erige como una obra que contrasta con la esencia del pueblo de Bayaguana.

Los amplios parqueos, diseñados para recibir autobuses y vehículos, brillan por su capacidad para acoger a los numerosos peregrinos que llegan de diversas partes del país y otras partes del mundo. El Santuario Nacional Santo Cristo de los Milagros es, sin duda, un lugar de encuentro espiritual que traspasa fronteras.

En el frente, la modernidad de su arquitectura es cautivadora. A la derecha, una torre que alberga el campanario promete anunciar las actividades, aunque aún no está terminado. 

Por dentro, la belleza se despliega en una arquitectura moderna que incorpora elementos contemporáneos mediante el uso de materiales biodegradables y no contaminantes. A pesar de su modernidad, el ambiente se siente cercano y familiar; es un abrazo cálido que guía a los visitantes hacia el encuentro con el Padre. Al caminar por el inmenso pasillo, te encuentras con el Santo Cristo de los Milagros, una magnífica imagen de madera que encierra una tradición que se remonta a cinco siglos.

Una bendición muy especial
Las misas en el santuario son ceremonias profundas que pueden durar horas. Por ello, la lectura de intenciones inicia una hora antes, debido a que no celebran misas todos los días, sino en fechas especiales y el primer viernes de cada mes. En esta ocasión se conmemoraba el Día de San Juan de la Cruz.

Casi una hora y media después, cuando la misa llegaba a su conclusión, un giro emotivo tuvo lugar. El sacerdote llamó al frente a todas las familias presentes. Nos apresuramos para recibir no solo una bendición especial, sino también el privilegio del agua bendita, conocida por su capacidad de sanar.

Al finalizar la celebración eucarística, el sabor fue dulce, enriquecido aún más cuando el padre, al notar el fresco que comenzaba a infiltrarse en la zona, despidió a todos con un cálido consejo: –«No dejen de probar el té de jengibre que preparamos para ustedes»–.

Fue más que una experiencia religiosa, fue un momento que nos dejó un sabor a gloria, que nos regresó a la realidad con lazos renovados. Más humanos, más felices, y más dispuestos a dar gracias por todo. A pesar del ruido originado en el colmado frente al santuario –que  incide en la solemnidad del lugar– se aprecia con certeza que esta fue una visita para volver, incluso fuera de los años jubilares.

Más que un lugar de peregrinaje
El Santuario Cristo de Los Milagros no es solo un lugar de peregrinaje, también incluye espacios para la formación cristiana, el crecimiento humano, el ecoturismo y el apoyo social a agricultores, así como un anfiteatro, casas para líderes religiosos, salas de conferencias, casa curial y oficina parroquial.

La leyenda del Santo Cristo de los Milagros narra que una imagen de este santo, tallada en madera, apareció en la playa en 1606. Una niña la descubrió y, tras su hallazgo, su madre se recuperó. Aunque se desconocen los orígenes de la talla, se cree que un barco que transportaba la imagen la lanzó al agua como ofrenda en tiempos difíciles.

En 1608, la imagen fue trasladada a una pequeña iglesia en un nuevo asentamiento de Bayaguana. En 1789, comenzó la construcción de un nuevo lugar para la imagen bajo la supervisión del padre Ambrosio Caraballo, pero las obras se detuvieron cuando el promotor principal fue transferido.

En 1974, el padre Santiago Coste presentó un plan al comité de construcción, pero el proyecto no tuvo éxito y quedó inconcluso. Veintiséis años después, el Papa Benedicto XVI lo reconoció como centro de peregrinación, y desde entonces, numerosos creyentes visitan el santuario anualmente para conocer su historia, mostrar gratitud por las oraciones respondidas y, en ocasiones, en busca de un milagro.

En 2007, la construcción del santuario fue impulsada por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y estuvo a cargo del arquitecto Marcos César Núñez, con instalaciones eléctricas por parte del ingeniero Plinio Pérez.

Con el esfuerzo de los devotos y seguidores, junto al apoyo gubernamental, el santuario fue finalmente completado en 2021. Líderes locales, como el senador Charlie Mariotti y los expresidentes Danilo Medina y Leonel Fernández, trabajaron para reducir el presupuesto y aliviar la carga económica en la comunidad.

La arquitectura del santuario simboliza la vida de Jesús, y cada año, numerosos peregrinos lo visitan para rendir homenaje. El santuario tiene capacidad para recibir hasta 4,000 personas.

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