Definitivamente se ha ido perdiendo el criterio religioso y moral de la llamada Semana «Santa» por no decir en gran parte del mundo católico, al menor en la República Dominicana. A pesar de los esfuerzos que realizan la Iglesia católica, autoridades civiles, militares y organizaciones civiles, lo cierto es que la perversión y falta de autoridad oficial han hecho de la celebración de asueto de la también llamada semana mayor se haya vuelto todo un desorden, nada espiritual.
Es bueno resaltar sin embargo que la iglesia católica pone de su parte porque sigue ejecutando los rituales propios de la fecha, trata de orientar a la ciudadanía sobre sus deberes y obligaciones morales y religiosas para el buen comportamiento de las personas. Aun así, al ritmo que va el deterioro moral de la sociedad las cosas se van cayendo de la rama.
El Gobierno de turno, cualquiera que sea no quiere asumir sus responsabilidades de autoridad gubernamental para imponer el orden y aplicar la ley por encima de cualquier tipo de permisividad que se realice. Ya no valen mensajes de buena voluntad, tratar de imponer reglas que no se cumplen y sobre todo tener contemplaciones sobre la violación de las leyes y malos comportamientos.
Parecería que la narración bíblica de Sodoma y Gomorra se aplicara en Las Terreras y otras poblaciones criollas aún con los esfuerzos que realizan autoridades policiales y militares. Algunos políticos vestidos de alcaldes, diputados, senadores o lo que es sea posible impiden por conveniencia personal que otras autoridades impongan la ley, y ahí viene el problema cono resultados negativos socialmente para la gente.
Hay una diputada se le ocurrió patrocinar un rally de motores en una comunidad de Dajabón cuyos resultados fueron dos motoristas fallecidos. Me pregunto si esa susodicha debería estar presa por promover ese accidente propio de imprudencias tanto de ella como de los participantes en el malvado rally. Porque con rally o sin rally los motoristas son mensajeros de la muerte en un país donde andar sin documentos sobre esas máquinas es todo un deporte.
Luego vamos a Las Terrenas que año tras año con el aparente apoyo del alcalde local y otros elementos de la política promueven el mayúsculo desorden que se presente allí cada Semana «Santa» con resultados desagradables para la misma población decente de la zona. No vale que policías y militares quieran poner el orden, el desorden es tan amplio que parecería que el alcalde es socio de esa situación porque incluso tratan de justificar eso bajo el alegato de que ayuda al desarrollo económico.
Las carreteras no señalizadas, el Sur profundo colapsado, eso es año tras año y nada pasa. La famosa circunvalación de Baní o curva de la muerte es el mejor ejemplo de que dejar hacer, dejar pasar es lo que sucede en este país. Algo se debe aprender para años venideros y por lo menos las actuales autoridades que seguirán por dos años más que tomen en cuenta los errores del presente para que los fracasos del presente luego no les pasen factura.





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