23/08/2026
Opinión

La era de la hipertransparencia

La hipertransparencia marca nuestra época y se convierte en un desafío especialmente para el accionar político y empresarial. Es  un tema de debate a nivel académico que está generando importantes reflexiones plasmadas en los nuevos tratados sobre reputación.

El boom de este fenómeno se ha hecho más notable a partir de grandes escándalos corporativos vigentes como el de la farmacéutica británica GSK en China y la constructora brasileña Odebrecht, ambas judicializadas por la misma práctica: repartición de sobornos para ganar mercados.

Son partes también del auge de la hipertransparencia las revelaciones sobre la NSA de Edward Snowden, dando pie a lo que algunos se empeñan en llamar la era de wikileaks, paradigma que deja una gran lección a los inescrupulosos: el ocultamiento es insostenible.

No sé si nuestros políticos y agentes económicos dominantes están conscientes de que el poder se ha vuelto líquido si partimos de que ya no tienen el monopolio de la información y la opinión que crea percepciones.

Andrea Bonime-Blanc plantea en su Manual de riesgo reputacional, de la biblioteca Corporate Excellence, una ecuación que desde su punto de vista define la hipertransparencia y que sintetiza con esta expresión: “Macrodatos y microdatos viajan y generan un impacto a la velocidad de la luz”.

Transparencia + datos + velocidad da como resultado la hipertransparencia, que va dejando desnudos a los poderes fácticos, los hace vulnerables, cuestionables y objeto de enjuiciamiento social, peor que un tribunal ordinario.

En la era de la hipertransparencia – dice Bonime-Blanc- “no hay lugar al que escapar, no hay lugar donde esconderse.”  Los poderosos ejecutores de fechorías, con influencia y capacidad de doblegar voluntades, pudieran sentirse coyunturalmente salvados y blindados, pero todo es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo, pues si bien controlan a sus súbditos y tienen dinero para comprar toda la opinión favorable que deseen, no son dueños absolutos de la información, que fluye incontenible gracias a las nuevas tecnologías y a un ejercicio cada vez más fuerte de ciudadanía responsable.

El único blindaje sostenible para quienes hacen vida pública es desarrollar buenas prácticas, cumplir la ley, ser transparentes y rendir cuentas a la sociedad.  Lo contrario es vivir en un pantano con todos sus riesgos asociados.

Artículo escrito por Víctor Bautista

Máster en Dirección de Comunicación OBS/Universidad de Barcelona. Proyect manager del plan de comunicación de crisis de la Asociación de Bancos de la RD a raíz de la caída de tres bancos en 2003. Director de comunicación de la ABA. Editor económico, jefe de redacción, director de medios impresos, de TV e internet. Diplomado en economía por Empírica y Universidad Católica Santo Domingo. Productor del segmento Contante & Sonante (economía y finanzas) en el programa Cuentas Claras.

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