19/01/2026
Cine

«Hamnet», otro abordaje al genio atormentado de Shakespeare

Con una breve filmografía en despegue como la de Chloé Zhao (nacida en Beijing, China. 1982; segunda mujer en ganar el Oscar por Mejor dirección, con Nomadland, de 2020, y responsable de otros dos filmes de mediana trascendencia (The Rider y Eternals), nos aplacó las dudas el ver entre los coproductores de Hamnet a Sam Mendes y a Steven Spielberg con su icónica compañía Amblin Entertainment. 

Con Focus Features como principal productora, el nuevo filme traza un enfoque distinto al ligero planteamiento de la comedia romántica Shakespeare enamorado (1998, de John Madden para Miramax y Universal, ganando siete estatuillas de la Academia, e imponiéndose sobre Salvando  al soldado Ryan, La delgada línea roja y La vida es bella), pues Hamnetconjuga un drama de época, con tintes biográficos, trágicos y psicológicos, en torno al más destacado escritor de la humanidad, el dramaturgo, poeta y actor británico William Shakespeare (23 de abril de 1564 – 23 de abril de 1616), una figura multidimensional y digna de estudio en varias capas.

La producción literaria de Shakespeare (39 obras de teatro, 154 sonetos, tres poemas narrativos largos y algunos otros versos), ha resistido el paso del tiempo sin perder vitalidad; traducida a todos los idiomas vivos principales y puesta en escena en diversidad de versiones, con más frecuencia que las de cualquier otro dramaturgo. Es sin dudas, el escritor más influyente en lengua inglesa, y sus obras continúan siendo estudiadas y reinterpretadas.

Y es que desde que conocimos que el proyecto de Hamnet caminaba por la acera opuesta a todo lo que vimos en 1998 (obsesión y decepción romántica del protagonista desconectado de todo compromiso familiar, producción eufórica de textos de comedias –en especial Romeo y Julieta–, enredos de alcobas, manipulación y cobros de deudas bajo intimidación, empresarios teatrales detrás de material febril para sus locales, etc.); pues como Hamnet iría por otros senderos más profundos y dolorosos, nos asaltó la duda de si esto estaría en buenas manos con Chloé Zhao.   

Pues ya ante la obra, ambientada a finales del siglo XVI nos adentramos en un terreno enigmático de bosques frondosos y arboles gigantes que se imponen ante la frágil humanidad de los escasos habitantes de una comarca rural de Inglaterra, donde el joven profesor Will (Paul Mescal) imparte clases de latín a varios adolescentes, pero los pensamientos del profesor parecen estar sumergidos en cierta preocupación, torbellino creativo o perturbación; mientras, en el bosque cercano, la joven Anne Hathaway –Agnes– (Jessie Buckley) ejercita cierta conexión especial con la naturaleza circundante –extrae pócimas y remedios de hojas, flores y raíces– como parte de una tradición familiar que ha generado el rumor de que las mujeres de su familia son parte de las brujas del bosque.

Agnes es el interés amoroso del profesor Will, sus encuentros furtivos tendrán sus consecuencias fecundas. Es época de oscurantismos, plagas, infecciones y tradiciones rigurosas. La familia de Agnes luce dividida ante su relación con Will, quien a su vez se muestra desubicado en aquel entorno, rechazando la monotonía del oficio artesanal de su padre, tolerando el desdén de su madre Mary (Emily Watson) hacia la madrastra de Agnes. 

En esencia, la energía y personalidad de la pareja van en caminos opuestos, él se considera cruel y peligroso, quiere seguir su intuición de explorar otros contornos de mayor interacción intelectual, ella opta por permanecer en su localidad como aferrada a algo desconocido, incluso acudiendo a la inmensa soledad del bosque, ante un moribundo tronco, donde sobrevendrá el parto de la niña Susanna. 

Jessie Buckley ganó el Golden Globe como Mejor actriz en una película dramática por su trabajo en «Hamnet». | FOTO: Cortesía de Dick Clark Productions.

Will es un hombre enojado consigo mismo, estancado y atormentado por cierta angustia existencial ante la obra que está escribiendo. Ella, de constante rostro triste, reconoce que él debe irse a Londres, «es el lugar donde todo el mundo se reúne, este entorno lo está arruinando», y ciertamente consigue contratos de escritura con compañías teatrales (entre 1585 y 1592, comenzó su exitosa carrera en Londres, sus primeras obras fueron principalmente comedias e historias), pero este guion no expone esos eventos, e incluso, el nombre y apellido del autor se reservan hasta los últimos minutos.

Basada en la novela Hamnet (Tinder Press, 2020), de Maggie O’Farrell, co-guionista con Zhao, el relato avanza con su tono pesado y amargo, exponiendo situaciones breves y fragmentadas, que van planteando intrigas al espectador ante aquel cuadro de tormentos, obstáculos, incomunicaciones y distanciamientos, sin asomo de divertimento o sosiego a aquellos personajes angustiados, que se reencuentra con el ir y venir de Will a la comarca. 

Así surge un segundo embarazo de Agnes, significando el nacimiento de la niña Judith y el varón Hamnet, con el padre ausente, en un tortuoso parto con ayuda de otras mujeres, en medio de la tormenta surreal de la madre con alucinaciones de mal augurio. Por cierto, en Shakespeare enamorado, el personaje comenta: «…desde que los gemelos nacieron, el destierro fue una bendición».

Tras un salto temporal de once años, el adolescente Hamnet se muestra sano e inquieto. En uno de los retornos del padre, este le advierte a su hijo de tomar precaución de su propia abuela. El niño promete que será valiente. Agnes rechaza la propuesta de instalarse en Stratford, al este de Londres, y continúa con su particular rutina entre hierbas y flores. Pero como marcados por cierto designio, los niños lucen vulnerables; Judith enferma de una aparente fiebre y mientras es consolada por Hamnet, este último es quien muere (agosto 1596) tras cierta invocación. El desgarro se entremezcla con manifestaciones surreales de transición. 

La pérdida del hijo afecta al célebre autor, que volcará su energía hacia otros senderos de reflexión (posteriormente, hasta 1608, escribió principalmente tragedias, entre ellas Hamlet, Otelo, El rey Lear y Macbeth) Tras Will comentar los tormentos de su mente, Agnes le responde: «Eres prisionero de ese lugar…El lugar de tu cabeza es más real que cualquier otra cosa, ni siquiera la muerte de nuestro hijo podrá detenerte». 

A seguidas, el relato se traslada a Londres, mayormente concurrido de obreros y artesanos amantes del teatro, donde crece el rumor de la nueva obra del autor, y hacia allá acuden Agnes y su hermano. La obra en cuestión es Hamlet, príncipe de Dinamarca (escrita entre 1599 y 1601), portadora del soliloquio más destacado de la literatura universal (fragmento):        ¡Ser o no ser, esa es la cuestión! / ¿Que debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas? / Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; (…).

Al ver aquello, con su hijo interpretado en escena, Agnes es impactada en una mezcla de sentimientos de tal manera que logra cierto alivio emocional. Pero ciertamente hay que estar muy atormentado para verter toda la pesada energía que se percibe en la obra teatral Hamlet. Otro fragmento es su dialogo con Ofelia cuando este la rechaza y le comenta que ya no la ama:

«…No debías haberme creído, (…) Yo mismo soy bastante honesto; y aun así podría culparme a mí mismo por tales cosas. Habría sido mejor si mi madre no me hubiera engendrado. Soy orgulloso, vengativo, ambicioso; tengo tantos pecados en mi espalda, que no tengo donde ponerlos, ni imaginación para darles formas ni tiempo para realizarlas. ¿Por qué gente como yo debería arrastrarse entre el cielo y la tierra? Todos somos unos canallas empedernidos. No confíes en nadie… Venga, vete a un convento. (…)».

En definitiva, estamos ante uno de los filmes más sobrios y conmovedores de 2025, que solo un altisonante populismo político de Hollywood podría apabullar con Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson. Hamnet participó en los Globos de Oro con seis nominaciones, de las cuales ganó Jessie Buckley como Mejor actriz en una película dramática. Buckley resalta con su personaje contenido en abnegada amargura y tribulación, y se reserva su sonrisa casi hasta los minutos finales. Por su parte, Paul Mescal se repone de su relleno como Lucius en Gladiator II, y de The History of Sound (2025), un romance gay en medio de la Segunda Guerra Mundial.

Vale reiterar que Hamnet es un filme de mucha carga emocional y dureza, muy en la línea del peso literario que benefició a grandes ganadoras de las décadas de 1970 y 80, como los Padrino, One flew over the cuckoo’s nest, Annie Hall, Gandhi, Amadeus, África mía y El último emperador, entre otras. 

El aspecto técnico general del filme también es apreciable, filmado en una aparente eterna primavera, resaltan los sonidos y tonos del bosque hasta las casas, al igual que las mínimas pretensiones de caminos, calles y mercados rudimentarios, y de vestuario para un reparto eminentemente de clase obrera y campesina. La suerte está echada y es propicia la oportunidad para reponer el nombre de Chloé Zhao, quien nos inspira confianza abordando personajes en condición vulnerable.

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