20/03/2026
Crónica Política

Estructura mata popularidad

La carrera presidencial a lo interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a perfilarse como una contienda marcada por el contraste entre liderazgo político, popularidad y capacidad organizativa. En el centro de esta competencia se encuentran dos figuras que representan una nueva generación dentro del oficialismo: la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el ministro de Turismo, David Collado. Ambos liderazgos emergen con fuerza en el escenario político dominicano y se perfilan como los principales aspirantes a la candidatura presidencial del partido gobernante.

El proceso interno del PRM se decidirá mediante primarias cerradas, lo que significa que solo podrán votar los miembros inscritos en la organización política. Este mecanismo convierte a la estructura partidaria en un factor determinante, pues la movilización de la militancia organizada será clave el día de la votación. En ese contexto cobra relevancia la reflexión del diputado oficialista Carlos Sánchez, quien durante una entrevista televisiva afirmó que «estructura mata popularidad», una frase que resume la lógica tradicional de las competencias internas de los partidos.

Sánchez, quien se formó políticamente en el histórico Partido de la Liberación Dominicana (PLD), explicó que una candidatura sin una base sólida de dirigentes territoriales difícilmente puede imponerse en un proceso interno. Según su visión, la estructura es la que organiza, articula y moviliza el voto el día de la elección. Sin embargo, también advirtió que la maquinaria partidaria por sí sola no garantiza el triunfo. Para el legislador, la fórmula ganadora es la combinación de estructura y popularidad, un «binomio triunfador» capaz de consolidar una candidatura competitiva.

En ese tablero político, el ministro de Turismo David Collado ha apostado por consolidar su imagen pública a través de resultados de gestión. De manera periódica presenta estadísticas sobre el crecimiento del turismo dominicano, un sector clave para la economía nacional. La estrategia busca proyectarlo como un gerente eficiente y un funcionario con capacidad de generar resultados tangibles, lo que fortalece su posicionamiento entre sectores empresariales y amplios segmentos de la opinión pública.

Por su parte, Carolina Mejía ha sabido capitalizar su gestión municipal y eventos de alto impacto ciudadano. Durante el reciente Clásico Mundial de Béisbol, la alcaldesa instaló pantallas gigantes en el malecón de Santo Domingo para que miles de ciudadanos pudieran disfrutar los partidos, una iniciativa que generó simpatía y visibilidad pública. La actividad reforzó su conexión con la gente y consolidó su perfil de liderazgo cercano a la población.

Mejía también cuenta con un activo político significativo: la experiencia y el olfato electoral de su padre, el expresidente Hipólito Mejía, considerado uno de los grandes armadores políticos de la historia reciente del país. El exmandatario suele resumir su filosofía con una frase muy suya: «En política se trabaja 25/7», es decir, todo el tiempo. Su conocimiento de la estructura partidaria y su capacidad para diseñar estrategias tácticas basadas en estudios políticos representan una ventaja para la alcaldesa en un proceso interno donde la organización territorial será determinante.

Tanto Carolina Mejía como David Collado encarnan una generación más joven de presidenciables en un país que, históricamente, ha mostrado cautela al momento de elegir líderes jóvenes para dirigir la nación. Su ascenso político refleja, sin embargo, un cambio gradual en la cultura política dominicana y en la renovación del liderazgo dentro de los partidos.

El gran desafío para el PRM no solo será escoger a su candidato presidencial, sino preservar la unidad del oficialismo una vez concluya la primaria. En política dominicana, los procesos internos suelen dejar heridas y divisiones. La interrogante que comienza a rondar el ambiente político es clara: sin importar quién gane la candidatura, ¿logrará el oficialismo mantenerse cohesionado para enfrentar el próximo desafío electoral? En esa respuesta podría definirse buena parte del futuro político del país.

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