17/07/2026
Crónica Política

“El Pachecazo” 2.0

La política dominicana ha cambiado de escenario. Antes las grandes batallas se libraban en los partidos, en los periódicos y en los programas de radio y televisión. Hoy, el campo de combate está en las plataformas digitales, donde un video de pocos segundos puede provocar una crisis de reputación que ningún equipo de comunicación logra contener.

La reciente confrontación entre el influencer El Piro y el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco Osoria, confirma esa nueva realidad. Cuando el creador de contenido lo llamó “tíguere”, la reacción del legislador fue comprensible. Ningún funcionario está obligado a aceptar calificativos que considere ofensivos, y toda autoridad tiene derecho a exigir respeto por su investidura. Sin embargo, lo que vino después fue mucho más significativo que el intercambio inicial: la respuesta de la llamada nueva sociedad digital fue demoledora.

Miles de usuarios comenzaron a recordar episodios del pasado político de Pacheco. Una generación que apenas había escuchado mencionar el llamado “Pachecazo” descubrió, casi en tiempo real, uno de los acontecimientos más controvertidos de su trayectoria pública. Las redes sociales hicieron lo que antes solo podían hacer los archivos de los periódicos: rescatar la memoria colectiva y ponerla nuevamente en circulación.

Alfredo Pacheco Osoria ha sido, sin discusión, uno de los dirigentes más hábiles del sistema político dominicano. Su capacidad de negociación y supervivencia partidaria le ha permitido mantenerse durante años en posiciones de poder. Precisamente por esa larga trayectoria, cualquier intento de presentar una imagen impoluta choca con una ciudadanía que ya no acepta narrativas construidas únicamente desde el poder.

Muchos parlamentarios, funcionarios, servidores públicos, artistas vinculados al Gobierno e incluso militantes oficialistas parecen olvidar que las redes sociales han democratizado la fiscalización. La ciudadanía digital no concede certificados permanentes de buena conducta. Todo se cuestiona, todo se documenta y todo puede volver a discutirse.

La Biblia enseña que los ciudadanos deben respetar a las autoridades. Pero también enseña que quienes ejercen autoridad deben conducirse con rectitud, prudencia y ejemplo. Tal vez la verdadera pregunta no sea si Alfredo Pacheco merecía respeto por su investidura. La interrogante que permanece abierta es otra: ¿qué irritó más a la opinión pública, que reclamara respeto para su cargo o que minimizara los cacerolazos, una expresión de protesta que muchos dominicanos consideran legítima dentro de una sociedad democrática?

Será tarea de los historiadores medir las consecuencias de este episodio. Lo cierto es que durante el “Pachecazo”, el líder político de Cristo Rey terminó fortalecido. En esta ocasión, frente a un influencer que representa el poder de la comunicación digital, la percepción pública parece contar una historia distinta. Los tiempos cambiaron. Hoy los cañonazos ya no retumban en las calles, estallan en las pantallas de millones de teléfonos.

Mientras termino de escribir estas líneas, mi memoria solo alcanza a recordar aquel éxito de la Dimensión Latina de 1975: “Cañonazos, sonaron los cañonazos…”. Quizá esa sea la mejor metáfora para describir el estruendo político de esta nueva era digital.

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