26/02/2026
Cine

Ed Sheeran: «No quiero hacer versiones B de mis canciones»

Ed Sheeran no oculta que escribir Drive, la canción original de la película F1, fue un desafío deliberado. «Quería hacer algo fuera de mi zona de confort», confesó el artista británico durante una conferencia de prensa, virtual y presencial en la que participó La Crónica, en la que desmenuzó el proceso creativo detrás del tema que acompaña los créditos finales del ambicioso largometraje sobre la Fórmula 1.

Desde el inicio, Sheeran entendió que la canción debía servir a la película antes que a su propio estilo. Tras ver varias escenas en distintas etapas de edición, eligió trabajar sobre el cierre del filme: una secuencia final cargada de emoción, velocidad y resolución. «Me encantó la idea de resumir toda la película en una sola canción, justo al final, cuando el personaje se lanza en ese dune buggy», explicó.

Lejos de la balada acústica que muchos asocian con su nombre, Drive apuesta por un rock poderoso, basado en riffs, pensado para sonar fuerte mientras se conduce. «Es el tipo de canción que quieres poner en el auto y subirle el volumen», dijo. Para Sheeran, el riesgo era parte esencial del proyecto: quería que el público viera su nombre, asociara la canción con la película y sintiera curiosidad.

La experiencia fue aún más estimulante gracias a la alineación de músicos involucrados. John Mayer, Dave Grohl y Pino Palladino participaron en la grabación, una combinación que Sheeran describió como electrizante. «No es algo que forme parte de mi rutina diaria. Estar en un estudio con músicos de ese nivel te obliga a traer tu mejor versión», afirmó. De hecho, comparó el proceso creativo con el arte plástico: «No quieres colgar una gran obra y, al lado, una versión inferior. Siempre intento hacer versiones A de todo».

Aunque la sonoridad del tema pueda parecer un giro, Sheeran aclaró que ese lenguaje musical forma parte de su ADN. «Es la música con la que crecí. Si hubiera sido un chico popular en la secundaria, probablemente habría tenido una banda de rock», bromeó. El hecho de retomar la guitarra eléctrica y construir una canción desde el riff le resultó tan natural como liberador.

LOS ANGELES, CALIFORNIA – NOVEMBER 15: Ed Sheeran and Blake Slatkin attend a Special Screening and Q&A of Apple Original Films “F1” on November 15, 2025 in Los Angeles, California. (Photo by Eric Charbonneau/Apple TV via Getty Images)

En cuanto al vínculo con Hans Zimmer, responsable de la banda sonora instrumental del filme, Sheeran explicó que ambos trabajos coexistieron de manera complementaria, pero independiente. «El score y las canciones son entidades separadas que se apoyan entre sí», señaló. El compositor británico buscaba que el tema final tuviera identidad propia, incluso con un detalle sonoro que evocara el arranque de un automóvil.

Sheeran también habló de su método de trabajo, una disciplina casi industrial sostenida por una filosofía clara: «Atreverse a hacerlo mal». El cantante entra al estudio cuatro días a la semana y escribe sin miedo al error. «A veces sale algo bueno, a veces no. Pero si escribes constantemente, las buenas canciones aparecen». En el caso de Drive, la chispa surgió casi por accidente, cuando John Mayer tomó una guitarra con distorsión y empezó a tocar un riff que desencadenó la idea central.

Fan declarado de la Fórmula 1, Sheeran reconoció que el proyecto lo tocó desde lo personal. «Es un deporte muy británico. Crecí viéndolo, conozco pilotos, equipos… Ver todo eso reflejado en una película fue muy especial». El resultado, dijo, es un filme tan intenso que llegó a provocarle una reacción física: «Hubo momentos en los que me sentí mal del estómago de la tensión».

La posibilidad de una secuela de F1 no lo incomoda, aunque advierte que repetir la fórmula no tendría sentido. «Si hago algo otra vez, tiene que ser diferente. No puedo escribir otra canción final igual». Esa necesidad de evolución atraviesa toda su carrera, desde sus discos personales hasta sus incursiones en el cine.

Sheeran también se refirió a su relación con los proyectos cinematográficos frente a su obra discográfica. Decidió no incluir Drive en la edición deluxe de su álbum más reciente porque, según explicó, pertenece por completo al universo de la película. «Mis discos hablan de mi vida. Esta canción cuenta la historia de un personaje ficticio. Son procesos distintos y prefiero no mezclarlos».

Más allá de la música, el artista se mostró fascinado por el detrás de cámaras del cine y el deporte, dos mundos que le permiten mirar «detrás del telón» de disciplinas ajenas a la suya. Ese mismo espíritu de curiosidad lo impulsa a absorber influencias culturales en cada país que visita. «Soy una esponja. Viajar, conocer músicos locales, comer su comida, escuchar su música… todo eso termina influyendo en lo que hago».

Padre de dos niños pequeños, Sheeran habló con ternura sobre la música en casa, los vinilos que suenan cada mañana y la importancia de estimular la creatividad desde temprana edad. También confesó su amor por los formatos físicos y su afición por coleccionar objetos de cine, desde trajes icónicos hasta utilería original.

Al final, la conversación regresó a la esencia de Drive: una canción que debía cerrar la película con la sensación de haber llegado al final del camino, pero también con el impulso de seguir adelante. «Es ese momento de probarte a ti mismo que podías hacerlo», resumió Sheeran. Como el propio artista, que sigue acelerando, sin frenar ante lo desconocido.

Artículo escrito por Maximo Jimenez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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