08/02/2026
Editorial

Cuando la dominicanidad conquista el mundo

El reconocimiento al talento dominicano no puede tener fronteras. En ese contexto, las recientes nominaciones de actores y actrices dominicanos que hoy brillan en Hollywood a los Premios Soberano confirman la madurez, proyección y alcance global del arte nacional. Elvis Nolasco, destacado por su participación en Godfather of Harlem; Dascha Polanco, por The Walking Dead: Dead City; Judy Reyes, por su sólido trabajo en High Potential; y Juani Feliz, por su rol en 9-1-1: Nashville, representan una generación que ha logrado insertarse con éxito en una de las industrias más competitivas del mundo sin renunciar a su identidad.

Estos reconocimientos trascienden lo individual. Hablan de un país que exporta talento, disciplina y cultura, y de una comunidad artística que ha sabido abrirse paso con profesionalismo y autenticidad. En ese recorrido, la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) desempeña un rol fundamental al visibilizar, a través de Premio Soberano, no solo lo mejor del arte y la cultura que se produce en la República Dominicana, sino también el trabajo de los dominicanos que elevan el nombre del país desde escenarios internacionales.

Premio Soberano se ha convertido, con el paso del tiempo, en una plataforma de validación cultural que conecta la diáspora artística con sus raíces, recordando que el éxito fuera del país también forma parte del patrimonio cultural dominicano. Reconocer a quienes triunfan en el extranjero no es un gesto simbólico: es un acto de justicia cultural.

El ejemplo más contundente de esa visión integradora lo representa Zoé Saldaña, quien en 2025 hizo historia al otorgarle a la República Dominicana su primer premio Oscar. Su posterior reconocimiento con el Gran Soberano no solo celebró una carrera excepcional, sino que reafirmó el compromiso de Acroarte con una dominicanidad sin límites geográficos.

En tiempos donde la identidad se redefine a escala global, Premio Soberano cumple una misión esencial: afirmar que el talento dominicano, esté donde esté, merece ser reconocido, celebrado y contado como parte de una misma historia cultural.

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