<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss"
	xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#"
	>

<channel>
	<title>Entre Cultura y Nación Archivos | LaCronica.do</title>
	<atom:link href="https://lacronica.do/category/opinion-2/andres-mejia-yepez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lacronica.do/category/opinion-2/andres-mejia-yepez/</link>
	<description>Noticias</description>
	<lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 13:46:46 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lacronica.do/wp-content/uploads/2024/08/lacronica-fav-120x120.png</url>
	<title>Entre Cultura y Nación Archivos | LaCronica.do</title>
	<link>https://lacronica.do/category/opinion-2/andres-mejia-yepez/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">64718128</site>	<item>
		<title>Sancocho prieto y merengue: cuando la cultura se sirve y se baila</title>
		<link>https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/</link>
					<comments>https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 13:46:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69504</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay países que se explican en sus libros de historia. La República Dominicana se explica mejor en su mesa y en su música. El sancocho prieto no es solo un plato, es una ceremonia. Es la olla grande que convoca, el fogón que reúne, la paciencia del hervor lento donde cada ingrediente encuentra su lugar [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/">Sancocho prieto y merengue: cuando la cultura se sirve y se baila</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&amp;linkname=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&amp;linkname=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&amp;linkname=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&amp;linkname=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&amp;linkname=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fsancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila%2F&#038;title=Sancocho%20prieto%20y%20merengue%3A%20cuando%20la%20cultura%20se%20sirve%20y%20se%20baila" data-a2a-url="https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/" data-a2a-title="Sancocho prieto y merengue: cuando la cultura se sirve y se baila"></a></p>
<p>Hay países que se explican en sus libros de historia.</p>



<p>La República Dominicana se explica mejor en su mesa y en su música.</p>



<p>El sancocho prieto no es solo un plato, es una ceremonia. Es la olla grande que convoca, el fogón que reúne, la paciencia del hervor lento donde cada ingrediente encuentra su lugar sin perder su esencia. Allí conviven víveres, carnes, sazones y memoria. Es mestizaje servido en plato hondo.</p>



<p>Algo similar ocurre con el merengue.</p>



<p>Cuando suenan la tambora y el acordeón, no estamos simplemente ante un ritmo bailable. Estamos ante un acto de identidad. El merengue —en especial el típico— es también una mezcla armoniosa: campo y ciudad, raíz y modernidad, tradición y evolución. Como el sancocho, no excluye, integra.</p>



<p>El llamado «sancocho prieto», más intenso en color y sabor, representa la profundidad de nuestra herencia. Ese tono oscuro que aportan ciertos ingredientes no es casualidad, es historia acumulada. Así mismo, el merengue lleva en su cadencia la huella africana en la percusión, la influencia europea en sus estructuras melódicas y la esencia campesina en su ejecución original. Es una síntesis cultural que se escucha y se siente.</p>



<p>No es casual que las grandes celebraciones dominicanas unan comida y música. No existe fiesta patronal, encuentro familiar o celebración popular donde falte una olla humeante y un conjunto típico afinando instrumentos. En ambos casos, el objetivo es el mismo: reunir.</p>



<p>Nuestra gastronomía criolla y nuestra música comparten una cualidad fundamental: ambas son experiencias colectivas. El sancocho no se cocina para uno solo, se prepara para compartir. El merengue no se baila en soledad, se disfruta en pareja o en comunidad. Ambos actos implican cercanía, conversación, complicidad.</p>



<p>Hay algo profundamente simbólico en esa relación. Mientras la cuchara sirve, la tambora marca el paso. Mientras el caldo reconforta, el acordeón alegra. Es una sincronía natural entre sabor y sonido. Entre cuerpo y espíritu.</p>



<p>En un mundo donde las culturas tienden a homogenizarse, la República Dominicana conserva una fortaleza admirable: su capacidad de celebrar su identidad desde lo cotidiano. No necesitamos grandes escenarios internacionales para validar lo que somos. Nos basta una mesa compartida y un merengue sonando en el patio.</p>



<p>El sancocho prieto, con su color profundo y su sabor decidido, nos recuerda que nuestra historia no es superficial. Es intensa, diversa y resiliente. El merengue, con su ritmo firme y alegre, nos enseña que incluso en medio de las dificultades sabemos convertir la vida en danza.</p>



<p>Entender nuestra belleza cultural implica reconocer que no somos fragmentos aislados. Somos mezcla. Somos síntesis. Somos comunidad.</p>



<p>Cuando la gastronomía criolla se encuentra con el merengue, la identidad dominicana deja de ser concepto abstracto y se convierte en experiencia viva. Se sirve caliente. Se baila con orgullo. Se comparte sin reservas.</p>



<p>Y en esa mesa donde suena la tambora y humea el sancocho, la nación entera se reconoce.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/">Sancocho prieto y merengue: cuando la cultura se sirve y se baila</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/sancocho-prieto-y-merengue-cuando-la-cultura-se-sirve-y-se-baila/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69504</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Cuando Marte bailó bachata</title>
		<link>https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/</link>
					<comments>https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 13:47:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69400</guid>

					<description><![CDATA[<p>Desde el planeta Marte la Tierra no se ve azul. Se percibe sonora. No es el brillo de los océanos lo que primero llama la atención de los observadores del planeta rojo, sino una vibración constante que atraviesa el espacio como un susurro insistente. No analizan nuestros discursos ni nuestras disputas; detectan frecuencias. Y hace [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/">Cuando Marte bailó bachata</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&amp;linkname=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&amp;linkname=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&amp;linkname=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&amp;linkname=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&amp;linkname=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fcuando-marte-bailo-bachata%2F&#038;title=Cuando%20Marte%20bail%C3%B3%20bachata" data-a2a-url="https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/" data-a2a-title="Cuando Marte bailó bachata"></a></p>
<p>Desde el planeta Marte la Tierra no se ve azul. Se percibe sonora. No es el brillo de los océanos lo que primero llama la atención de los observadores del planeta rojo, sino una vibración constante que atraviesa el espacio como un susurro insistente. No analizan nuestros discursos ni nuestras disputas; detectan frecuencias. Y hace un tiempo comenzaron a registrar una señal distinta proveniente del Caribe.</p>



<p>Era una guitarra que lloraba con dulzura, acompañada de un bongó marcando el pulso de una nostalgia profunda. Los científicos marcianos, expertos en ondas emocionales, clasificaron aquella transmisión como fenómeno cultural de alta intensidad. Pronto identificaron su origen: República Dominicana. La señal no era tecnológica ni militar. Era musical. Era bachata.</p>



<p>Al estudiar su estructura descubrieron que no se trataba solo de melodía y ritmo, sino de memoria colectiva. Cada acorde parecía contener historias de barrios, migraciones, amores imposibles y resiliencia social. En sus informes anotaron que aquella música transformaba la tristeza en belleza compartida. Les sorprendió que un género nacido en sectores populares hubiese cruzado fronteras hasta conquistar escenarios internacionales.</p>



<p>No tardaron en captar otra frecuencia complementaria: el acordeón vibrando con energía campesina, el merengue típico marcando un compás festivo y afirmativo. Para los marcianos, aquella cadencia representaba cohesión comunitaria. Si la bachata era introspección sentimental, el merengue era declaración de identidad.</p>



<p>En las plazas minerales de Marte comenzaron a reunirse para escuchar las transmisiones terrestres. No comprendían el idioma, pero entendían la intención emocional. Descubrieron que cuando la música dominicana sonaba, la vibración colectiva aumentaba. Los sensores marcaban algo inusual: sincronización afectiva.</p>



<p>Uno de sus filósofos escribió en los archivos del Observatorio Rojo: “Esta nación pequeña ha logrado convertir dificultad en celebración. Su cultura no es volumen territorial, es intensidad simbólica”.</p>



<p>Desde su perspectiva cósmica también observan nuestras fiestas patronales, nuestra gastronomía compartida, la risa abierta de nuestras comunidades. Concluyen que la cultura dominicana posee una cualidad expansiva: no necesita imponerse, simplemente se comparte. Cada bachata interpretada fuera de la isla funciona como embajada emocional. Cada acordeón que resuena en el Cibao es una afirmación histórica.</p>



<p>En Marte han llegado a una conclusión que quizás aquí olvidamos con frecuencia: la música dominicana no es entretenimiento pasajero, es archivo vivo. Es memoria cantada. Es identidad en movimiento.</p>



<p>Tal vez algún día, cuando los viajes interplanetarios sean cotidianos, no necesitaremos discursos diplomáticos para presentarnos ante ellos. Bastará llevar una guitarra, un güiro y una tambora. Bastará interpretar una bachata bajo su cielo rojizo.</p>



<p>Entonces Marte confirmará lo que ya sospecha: que la cultura dominicana no es un punto en el mapa, sino una frecuencia capaz de atravesar el universo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/">Cuando Marte bailó bachata</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/cuando-marte-bailo-bachata/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69400</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El acordeón del puerto</title>
		<link>https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/</link>
					<comments>https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Mar 2026 16:31:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69307</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mi abuelo Manín repetía la historia con la seriedad de quien custodia un secreto que no le pertenece. Decía que su abuelo, sentado alguna vez frente al muelle de Puerto Plata, vio descender de los barcos un objeto extraño, una especie de caja que respiraba. No era tabaco, ni cacao ni especia. Era otra cosa: [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/">El acordeón del puerto</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&amp;linkname=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&amp;linkname=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&amp;linkname=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&amp;linkname=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&amp;linkname=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fel-acordeon-del-puerto%2F&#038;title=El%20acorde%C3%B3n%20del%20puerto" data-a2a-url="https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/" data-a2a-title="El acordeón del puerto"></a></p>
<p>Mi abuelo Manín repetía la historia con la seriedad de quien custodia un secreto que no le pertenece. Decía que su abuelo, sentado alguna vez frente al muelle de Puerto Plata, vio descender de los barcos un objeto extraño, una especie de caja que respiraba. No era tabaco, ni cacao ni especia. Era otra cosa: traía dentro un aire distinto, un aire que no se podía pesar ni vender.</p>



<p>Los marinos lo acariciaban como a un hijo. Entre risas y canciones lo dejaban escapar en las tabernas, donde la música se mezclaba con el olor a ron y a madera húmeda. El puerto, acostumbrado al bullicio de mercancías y despedidas, no entendía ese sonido que venía de lejos.</p>



<p>El instrumento respiraba con fuelles como pulmones, abría y cerraba sus costillas invisibles y exhalaba notas que parecían arrastrar el mar consigo. Era un viento ajeno, empujado desde Hamburgo hasta las costas calientes del Caribe. Los marineros tocaban como quien abre un mapa secreto; cada melodía era un recuerdo que se negaba a morir en el viaje.</p>



<p>Un día, uno de esos marinos lo olvidó, o quizás lo dejó adrede, como quien sabe que un hijo no puede seguirlo en la travesía. El acordeón quedó huérfano en la isla. Fue a dar a manos campesinas, callosas y torpes al principio, pero pacientes como la tierra misma.</p>



<p>Entonces sucedió lo inesperado: las notas comenzaron a hablar otro idioma. Ya no imitaban la nostalgia del mar lejano, sino que se enredaban en las colinas verdes, en el galope de los caballos, en el grito del gallo madrugador. El acordeón descubrió que también podía ser tierra, río y montaña.</p>



<p>Junto a la tambora y la güira, encontró hermanos nuevos. Y el campesino, que hasta entonces bailaba con su sombra, halló en aquel fuelle un motivo para convocar a los vecinos, para celebrar la siembra y el corte de tabaco, para llorar y reír en la misma música.</p>



<p>Decía mi abuelo Manín que el acordeón nunca se fue. Que, en cada fiesta de rancho, en cada baile de enramada, sigue respirando con los mismos pulmones marinos, aunque ahora llenos de polvo del Cibao. Su sonido ya no es extranjero: es un corazón que late en tres tiempos, un eco que nació en el puerto y se volvió montaña.</p>



<p>Quizás, pensaba él, el mar nunca trajo un regalo tan duradero. Los barcos partieron cargados de hojas de tabaco hacia los mercados del mundo, pero dejaron en nuestras manos un fuelle que aún hoy respira. Y cada vez que alguien lo toca, parece abrirse de nuevo la memoria de aquel puerto, donde un instrumento huérfano encontró patria.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/">El acordeón del puerto</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/el-acordeon-del-puerto/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69307</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La sabiduría como tarea infinita</title>
		<link>https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/</link>
					<comments>https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2026 14:47:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69275</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando Platón planteaba que la sabiduría no tenía fin y que buscarla era nuestra tarea hasta el último aliento, no proponía una simple reflexión académica. Estaba formulando una ética de vida. La filosofía, en su raíz más pura, no es acumulación de datos, sino ejercicio permanente de autoconocimiento y responsabilidad con la polis. Esa idea, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/">La sabiduría como tarea infinita</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&amp;linkname=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&amp;linkname=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&amp;linkname=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&amp;linkname=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&amp;linkname=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-sabiduria-como-tarea-infinita%2F&#038;title=La%20sabidur%C3%ADa%20como%20tarea%20infinita" data-a2a-url="https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/" data-a2a-title="La sabiduría como tarea infinita"></a></p>
<p>Cuando Platón planteaba que la sabiduría no tenía fin y que buscarla era nuestra tarea hasta el último aliento, no proponía una simple reflexión académica. Estaba formulando una ética de vida. La filosofía, en su raíz más pura, no es acumulación de datos, sino ejercicio permanente de autoconocimiento y responsabilidad con la polis. Esa idea, traída al presente, cobra una fuerza especial cuando la conectamos con la cultura dominicana.</p>



<p>La República Dominicana es una nación joven en términos históricos, pero profundamente rica en experiencias culturales. Nuestra identidad no nació acabada, ha sido el resultado de una búsqueda constante. Desde la herencia taína hasta la influencia africana y europea, pasando por los procesos de independencia y las luchas democráticas, el pueblo ha construido su cultura como quien aprende caminando.</p>



<p>Buscar la sabiduría, como proponía Platón, implica cuestionarnos: ¿quiénes somos? ¿Qué defendemos? ¿Qué valores sostienen nuestra convivencia? En ese sentido, la cultura no puede reducirse a entretenimiento ni a espectáculo. Es un espacio de formación ciudadana. Cuando el merengue típico evoluciona sin perder su raíz, cuando el teatro denuncia injusticias sociales, cuando la literatura retrata nuestras contradicciones, estamos ejerciendo ese acto filosófico de búsqueda.</p>



<p>La cultura dominicana enfrenta desafíos claros: la banalización del discurso público, la pérdida de referentes históricos en las nuevas generaciones y la tentación de copiar modelos externos sin reflexión crítica. Frente a esto, la enseñanza platónica nos invita a no conformarnos. La sabiduría no se hereda intacta, se cultiva. Y cultivarla requiere estudio, debate, gestión responsable y políticas culturales coherentes.</p>



<p>El gestor cultural, el artista y el intelectual tienen, por tanto, una misión que va más allá de producir eventos. Son mediadores entre la tradición y el futuro. Si entendemos que la sabiduría es infinita, entonces también lo es la tarea de fortalecer nuestra identidad. No se trata de idealizar el pasado, sino de dialogar con él para proyectar un país más consciente.</p>



<p>En nuestros barrios, en nuestras universidades, en los centros culturales y en las comunidades rurales, la búsqueda de sabiduría puede convertirse en práctica cotidiana: rescatar la memoria oral, promover la lectura crítica, estimular el pensamiento creativo y generar espacios donde la juventud cuestione y proponga. Esa es la cultura viva, la que educa sin imponer y transforma sin violencia.</p>



<p>Platón concebía la educación como el camino hacia la justicia. Una sociedad que renuncia a la búsqueda del conocimiento termina atrapada en la superficialidad. La República Dominicana necesita una cultura que piense, que argumente y que dialogue. Una cultura que no tema la profundidad.</p>



<p>La sabiduría no tiene fin, decía el filósofo. Y quizá esa sea la mayor esperanza: siempre podemos aprender más, comprender mejor y construir con mayor conciencia. La tarea, entonces, no concluye. Continúa en cada libro leído, en cada obra creada, en cada conversación crítica. Continúa en cada dominicano que decide pensar su país con responsabilidad y amor.</p>



<p><strong><em>«Porque buscar la sabiduría es, en definitiva, buscar una nación más justa y más culta».</em></strong></p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/">La sabiduría como tarea infinita</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/la-sabiduria-como-tarea-infinita/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69275</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La revolución urbana dominicana necesita orden jurídico</title>
		<link>https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/</link>
					<comments>https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Feb 2026 14:20:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69062</guid>

					<description><![CDATA[<p>La música urbana dominicana vive uno de sus momentos más expansivos. El dembow, el trap, el reguetón y sus fusiones han cruzado fronteras, penetrado plataformas digitales y conquistado públicos internacionales. Sin embargo, mientras el ritmo avanza con fuerza global, el orden jurídico que debe sostener esa expansión aún camina con pasos tímidos. La industria urbana [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/">La revolución urbana dominicana necesita orden jurídico</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&amp;linkname=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&amp;linkname=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&amp;linkname=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&amp;linkname=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&amp;linkname=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico%2F&#038;title=La%20revoluci%C3%B3n%20urbana%20dominicana%20necesita%20orden%20jur%C3%ADdico" data-a2a-url="https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/" data-a2a-title="La revolución urbana dominicana necesita orden jurídico"></a></p>
<p>La música urbana dominicana vive uno de sus momentos más expansivos. El dembow, el trap, el reguetón y sus fusiones han cruzado fronteras, penetrado plataformas digitales y conquistado públicos internacionales. Sin embargo, mientras el ritmo avanza con fuerza global, el orden jurídico que debe sostener esa expansión aún camina con pasos tímidos.</p>



<p>La industria urbana en República Dominicana ha crecido desde la creatividad, la calle, el estudio improvisado y la viralidad. Pero el éxito artístico no siempre ha estado acompañado de cultura contractual. En demasiados casos, canciones que alcanzan millones de reproducciones carecen de acuerdos claros sobre titularidad, porcentajes o explotación internacional.</p>



<p>Nuestra legislación, particularmente la Ley 65-00, ofrece herramientas suficientes para organizar el sector. El problema no es la ausencia de marco legal, sino la falta de conocimiento y aplicación práctica dentro del ecosistema urbano.</p>



<p>Uno de los puntos más sensibles es la figura de la obra por encargo. En la dinámica urbana, un productor solicita un beat, un compositor escribe un hook, otro artista agrega versos y el estudio graba el máster. Si no existe un acuerdo claro, la ley presume ciertas cesiones de derechos patrimoniales. El resultado: conflictos posteriores cuando la canción genera ingresos importantes.</p>



<p>Otro error recurrente es la confusión entre derechos de autor y derechos conexos. La composición (letra y música) pertenece al ámbito autoral. El máster, en cambio, pertenece al productor fonográfico. Muchos artistas creen ser dueños absolutos de una canción por interpretarla, sin comprender que el fonograma puede tener otra titularidad jurídica. Esa confusión ha generado disputas innecesarias y pérdidas económicas significativas.</p>



<p>La revolución digital ha agravado esta realidad. Plataformas de streaming, monetización en redes sociales y sincronizaciones audiovisuales exigen claridad documental. Las distribuidoras internacionales solicitan split sheets firmados antes de subir un tema. Sin embargo, en nuestro medio aún se graban canciones sin definir porcentajes, confiando en acuerdos verbales que luego se diluyen.</p>



<p>Si la música urbana dominicana aspira a consolidarse como industria sostenible, necesita educación jurídica. No para frenar la creatividad, sino para protegerla. El orden legal no es enemigo del arte, es su garantía de permanencia.</p>



<p>Además, la internacionalización exige mayor rigor. Colaboraciones con productores en Nueva York o Miami implican coexistencia de normativas y registros en distintas jurisdicciones. Sin una estructura contractual adecuada, los artistas dominicanos quedan en desventaja frente a mercados más organizados.</p>



<p>La profesionalización del sector no significa burocratizar la cultura urbana. Significa crear estándares mínimos: contratos escritos, porcentajes claros, registros oportunos y cláusulas de protección frente a explotación global. Significa enseñar a los jóvenes beatmakers que un instrumental no es solo sonido: es propiedad intelectual.</p>



<p>Desde la gestión cultural y el ejercicio del derecho, debemos asumir la responsabilidad de acompañar este proceso. Talleres, manuales prácticos y modelos contractuales adaptados a la realidad dominicana pueden marcar la diferencia. La cultura urbana no puede seguir creciendo sobre acuerdos informales cuando ya genera impacto económico real.</p>



<p>Estamos ante una oportunidad histórica. La creatividad dominicana ha demostrado su potencia. Ahora corresponde dotarla de estructura jurídica para que los beneficios no se diluyan en conflictos evitables.</p>



<p>¡La revolución urbana no necesita freno. Necesita orden!</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/">La revolución urbana dominicana necesita orden jurídico</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/la-revolucion-urbana-dominicana-necesita-orden-juridico/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69062</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La constancia creativa: el verdadero desafío de la gestión cultural</title>
		<link>https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/</link>
					<comments>https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2026 15:31:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=69000</guid>

					<description><![CDATA[<p>En el ámbito cultural solemos celebrar con entusiasmo el nacimiento de los proyectos. La idea inicial, la convocatoria, la primera actividad pública suelen recibir aplausos, fotografías y discursos. Sin embargo, el verdadero reto el menos visible y el más decisivo no está en comenzar, sino en sostener. La historia del arte y de la cultura [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/">La constancia creativa: el verdadero desafío de la gestión cultural</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&amp;linkname=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&amp;linkname=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&amp;linkname=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&amp;linkname=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&amp;linkname=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural%2F&#038;title=La%20constancia%20creativa%3A%20el%20verdadero%20desaf%C3%ADo%20de%20la%20gesti%C3%B3n%20cultural" data-a2a-url="https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/" data-a2a-title="La constancia creativa: el verdadero desafío de la gestión cultural"></a></p>
<p>En el ámbito cultural solemos celebrar con entusiasmo el nacimiento de los proyectos. La idea inicial, la convocatoria, la primera actividad pública suelen recibir aplausos, fotografías y discursos. Sin embargo, el verdadero reto el menos visible y el más decisivo no está en comenzar, sino en sostener. La historia del arte y de la cultura nos enseña que la diferencia entre una iniciativa efímera y un legado duradero reside en la constancia creativa.</p>



<p>Una frase atribuida al pensamiento renacentista, inspirada en Leonardo da Vinci, resume con claridad esta realidad: iniciar proyectos es solo el primer paso; la dedicación sostenida es lo que convierte un plan en un logro tangible. Más allá de la literalidad de la cita, su espíritu conecta con una verdad universal: la cultura no se construye a golpe de inspiración, sino a través del trabajo sistemático, del oficio y de la perseverancia.</p>



<p>En la gestión cultural contemporánea este principio resulta vital. Vivimos en una época de sobreproducción de ideas, convocatorias y eventos aislados. Se anuncian festivales que no vuelven, programas que se diluyen y propuestas que dependen excesivamente del entusiasmo inicial de sus promotores. Cuando ese impulso se agota, el proyecto desaparece. La cultura, sin embargo, requiere continuidad, planificación y visión a largo plazo.</p>



<p>La constancia creativa no significa repetición mecánica ni burocracia estéril. Implica la capacidad de revisar, corregir, adaptar y mejorar sin abandonar el propósito original. Un gestor cultural constante entiende que cada edición, cada encuentro y cada proceso formativo es parte de una construcción gradual de públicos, de identidad y de valor simbólico. Nada verdaderamente cultural se consolida de la noche a la mañana.</p>



<p>En países como el nuestro, donde el talento artístico es abundante pero las estructuras de apoyo suelen ser frágiles, la constancia adquiere un carácter casi ético. Sostener un proyecto cultural es también un acto de responsabilidad social. Significa honrar a los artistas, a las comunidades y a los públicos que creen en una propuesta y la hacen suya con el tiempo.</p>



<p>Desde una perspectiva jurídica y de políticas culturales, la constancia se traduce en institucionalidad, marcos legales claros y mecanismos de financiamiento sostenido. No basta con leyes o programas aislados; se requiere voluntad de continuidad. La cultura no puede depender exclusivamente de coyunturas políticas ni de esfuerzos individuales heroicos.</p>



<p>Leonardo da Vinci entendía el conocimiento como una práctica diaria. Su legado no proviene solo de su genialidad, sino de su disciplina incansable. Esa lección sigue vigente. Hoy, más que nunca, la gestión cultural necesita menos fuegos artificiales y más procesos consistentes. Porque al final, lo que permanece no es lo que empieza con fuerza, sino lo que se mantiene con convicción.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/">La constancia creativa: el verdadero desafío de la gestión cultural</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/la-constancia-creativa-el-verdadero-desafio-de-la-gestion-cultural/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69000</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Talento, gestión y confianza en tiempos de desconfianza</title>
		<link>https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/</link>
					<comments>https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2026 13:43:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=68889</guid>

					<description><![CDATA[<p>No todos los músicos llegan al éxito. Esta afirmación, aunque dura, resulta necesaria en una industria cultural que suele mostrar solo los resultados finales y pocas veces los procesos. El talento, por sí solo, no garantiza una carrera sólida ni una vida digna dentro de la música. Existen muchos artistas con condiciones extraordinarias que nunca [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/">Talento, gestión y confianza en tiempos de desconfianza</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&amp;linkname=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&amp;linkname=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&amp;linkname=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&amp;linkname=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&amp;linkname=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Ftalento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza%2F&#038;title=Talento%2C%20gesti%C3%B3n%20y%20confianza%20en%20tiempos%20de%20desconfianza" data-a2a-url="https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/" data-a2a-title="Talento, gestión y confianza en tiempos de desconfianza"></a></p>
<p>No todos los músicos llegan al éxito. Esta afirmación, aunque dura, resulta necesaria en una industria cultural que suele mostrar solo los resultados finales y pocas veces los procesos. El talento, por sí solo, no garantiza una carrera sólida ni una vida digna dentro de la música. Existen muchos artistas con condiciones extraordinarias que nunca logran consolidarse, no por falta de capacidad, sino por ausencia de estructura, acompañamiento y oportunidades reales.</p>



<p>La reciente publicación de El Nacional sobre la firma de un contrato internacional por parte del productor DJ Alexis constituye una noticia positiva y alentadora. Sin embargo, más allá del titular, el caso invita a una reflexión cultural más profunda. El éxito que se celebra públicamente es solo la parte visible de un camino largo, complejo y, en la mayoría de los casos, incierto.</p>



<p>Cuando se forma una agrupación o se impulsa un proyecto musical, el papel del dueño, productor o manager resulta determinante. No se trata únicamente de administrar recursos, coordinar presentaciones o negociar contratos. Su verdadera función consiste en creer antes de que existan resultados, asumir riesgos cuando no hay garantías y acompañar procesos que requieren paciencia, visión y responsabilidad humana.</p>



<p>Muchos músicos quedan atrapados en la informalidad porque nunca contaron con una figura de gestión que los orientara, los protegiera y les ayudara a comprender que la música también es un oficio y una industria. Sin dirección ni acompañamiento, el talento suele desgastarse, frustrarse o desaparecer silenciosamente.</p>



<p>A este panorama se suma una realidad social cada vez más evidente: la desconfianza. Vivimos tiempos donde se duda del otro, de su palabra y de sus intenciones. En el ámbito cultural, esta desconfianza ha debilitado innumerables proyectos que necesitaban tiempo para madurar. Sin confianza, no es posible construir procesos creativos ni estructuras sostenibles.</p>



<p>El ejemplo que recoge este artículo demuestra que cuando existe confianza entre el artista y su equipo de trabajo, se generan condiciones reales de crecimiento. La confianza permite invertir esfuerzo, compartir responsabilidades y pensar a largo plazo. No asegura el éxito, pero sí dignifica el intento y fortalece el camino.</p>



<p>Es importante decirlo con honestidad: no todos firmarán contratos internacionales ni alcanzarán reconocimiento global. Pero todos los músicos merecen respeto, orientación y líderes culturales que comprendan que trabajar con artistas implica, ante todo, trabajar con personas.</p>



<p>Más que celebrar únicamente los casos de éxito, la reflexión cultural debe enfocarse en los procesos, en la gestión responsable y en la necesidad de recuperar la confianza como valor esencial. En tiempos de desconfianza generalizada, apostar por el talento humano sigue siendo un acto cultural y, también, un acto de fe.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/">Talento, gestión y confianza en tiempos de desconfianza</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/talento-gestion-y-confianza-en-tiempos-de-desconfianza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">68889</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Mis pensamientos mandan</title>
		<link>https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/</link>
					<comments>https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jan 2026 14:37:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=68759</guid>

					<description><![CDATA[<p>En los barrios, en las escuelas, en los colmados, en los ensayos de música, en las guaguas públicas y hasta en los pasillos de las instituciones, se repite una frase sin que nos demos cuenta: «Yo no puedo». Y lo más grave no es decirla… es creerla. Porque hay una verdad que pocas veces se [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/">Mis pensamientos mandan</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&amp;linkname=Mis%20pensamientos%20mandan" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&amp;linkname=Mis%20pensamientos%20mandan" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&amp;linkname=Mis%20pensamientos%20mandan" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&amp;linkname=Mis%20pensamientos%20mandan" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&amp;linkname=Mis%20pensamientos%20mandan" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fmis-pensamientos-mandan%2F&#038;title=Mis%20pensamientos%20mandan" data-a2a-url="https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/" data-a2a-title="Mis pensamientos mandan"></a></p>
<p>En los barrios, en las escuelas, en los colmados, en los ensayos de música, en las guaguas públicas y hasta en los pasillos de las instituciones, se repite una frase sin que nos demos cuenta: «Yo no puedo». Y lo más grave no es decirla… es creerla.</p>



<p>Porque hay una verdad que pocas veces se trabaja desde la cultura, pero que vive en ella todos los días: los pensamientos no son neutros, los pensamientos mandan. Dirigen el ánimo, empujan las decisiones, modelan el carácter y, con el tiempo, terminan diseñando el destino.</p>



<p>Cuando una persona se repite todos los días que no sirve, que no es capaz, que «eso no es para gente como uno», va construyendo una jaula invisible. Nadie la ve, pero aprieta. Nadie la toca, pero pesa. Y desde ahí, aunque tenga talento, oportunidades o apoyo, camina como quien ya perdió antes de empezar. Se autocensura. Se achica. Se apaga.</p>



<p>En cambio, cuando en medio de la dificultad alguien se dice: «No está fácil, pero yo puedo», ocurre algo distinto. No se resuelve todo de una vez, pero se enciende un motor. Aparece la voluntad. Se despierta la creatividad. Se activa la búsqueda. El pensamiento se vuelve machete abriendo camino.</p>



<p>Nuestra cultura dominicana está llena de ejemplos. Gente que salió de patios de tierra, de escuelas sin instrumentos, de barrios sin bibliotecas, y aun así pensó distinto. Pensó que su voz valía, que su ritmo importaba, que su historia merecía ser contada. Y porque lo pensó, lo trabajó. Y porque lo trabajó, lo logró.</p>



<p>El merengue típico, el hip hop de los barrios, la bachata que fue marginada, la literatura comunitaria, los grupos culturales populares, los gestores que levantan proyectos sin casi recursos… todo eso nació primero en una cabeza que se negó a aceptar el «no se puede». Antes de ser tarima fue idea. Antes de ser movimiento fue pensamiento. Antes de ser aplauso fue fe.</p>



<p>Por eso hoy más que nunca necesitamos una pedagogía del pensamiento. Enseñar en la casa, en la escuela y en la calle que pensar también es un acto cultural. Que así como se aprende a tocar tambora, a escribir décimas o a bailar, también se aprende a hablarse a uno mismo. A corregirse. A impulsarse. A no maldecirse todos los días.</p>



<p>No se trata de fantasía barata ni de positivismo vacío. Se trata de entender algo profundo y práctico: nadie construye con los pies un camino que su mente ya destruyó. Nadie levanta un proyecto si internamente se repite que va a fracasar. Nadie defiende su identidad cultural si primero se convence de que no vale.</p>



<p>Si pienso continuamente que no puedo, eso será exactamente lo que pase: no podré.<br>Si pienso, aun con miedo, que sí puedo, comienzo a buscar la forma.<br>Y cuando uno busca la forma, la cultura aparece.<br>Y cuando la cultura aparece, la transformación se vuelve posible.</p>



<p>Porque al final, en lo personal y en lo colectivo, hay una ley sencilla que deberíamos repetir más en voz alta, en los barrios y en las políticas culturales, en los proyectos y en la crianza: mis pensamientos mandan… y yo decido quién manda en mí.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/">Mis pensamientos mandan</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/mis-pensamientos-mandan/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">68759</post-id>	</item>
		<item>
		<title>“La casa de Alofoke» y la cultura del nuevo espectáculo</title>
		<link>https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/</link>
					<comments>https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jan 2026 13:40:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=68735</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay fenómenos culturales que uno puede observar desde la distancia que dan los años. No para juzgar, sino para entender cómo vamos cambiando como sociedad. «La casa de Alofoke», ese&#160;reality&#160;que ha captado la atención de miles de jóvenes en República Dominicana y fuera del país, es uno de ellos. Desde mi condición de adulto mayor [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/">“La casa de Alofoke» y la cultura del nuevo espectáculo</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fla-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo%2F&#038;title=%E2%80%9CLa%20casa%20de%20Alofoke%C2%BB%20y%20la%20cultura%20del%20nuevo%20espect%C3%A1culo" data-a2a-url="https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/" data-a2a-title="“La casa de Alofoke» y la cultura del nuevo espectáculo"></a></p>
<p>Hay fenómenos culturales que uno puede observar desde la distancia que dan los años. No para juzgar, sino para entender cómo vamos cambiando como sociedad. «La casa de Alofoke», ese&nbsp;<em>reality</em>&nbsp;que ha captado la atención de miles de jóvenes en República Dominicana y fuera del país, es uno de ellos. Desde mi condición de adulto mayor y gestor cultural, descubro en este proyecto una ventana hacia la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con el entretenimiento, la fama y, sobre todo, con la tecnología.</p>



<p>No es la primera vez que el país se apasiona por un&nbsp;<em>reality</em>&nbsp;show. Pero sí es la primera vez que uno se transmite 24 horas, exclusivamente por YouTube, y donde la audiencia no es solo espectadora, sino participante directa a través de mensajes pagados, votos digitales y un involucramiento constante. Es un espectáculo que no duerme, y que no requiere de la televisión tradicional para sostenerse. Eso, para quienes crecimos con canales de aire y horarios fijos, ya es una revolución.</p>



<p>Observando el programa, noto algo que me llama profundamente la atención: la conversación nacional se ha desplazado a los teléfonos y a las redes. La verdadera competencia no está entre los participantes, sino entre las interpretaciones que el público hace de cada gesto. La dinámica del&nbsp;<em>reality</em>&nbsp;se convierte en un espejo donde millones se ven y opinan. Lo que antes ocurría en los colmados, los barrios y las salas de las casas, hoy ocurre en los comentarios de YouTube y en los cortes que circulan por TikTok.</p>



<p>Como hombre de la vieja guardia, uno pudiera caer en la tentación de decir que «los tiempos están cambiando para mal», pero la cultura nunca se detiene, solo se transforma. Y en este caso, lo que veo es a una nueva generación que ha convertido la espontaneidad, la polémica y la convivencia en contenido monetizable. Me preocupa, sí, la velocidad con que se consumen emociones fuertes, las horas de exposición pública y cómo la fama instantánea sustituye en ocasiones el esfuerzo a largo plazo. Pero también reconozco que esto es parte del ecosistema digital en el que viven nuestros jóvenes: dinámico, intenso, global.</p>



<p>«La casa de Alofoke» es un negocio inteligente. Ha logrado capitalizar la atención colectiva, la participación del público y el deseo de los&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;de ganar visibilidad. Pero más que un negocio, es un síntoma cultural: muestra cómo los códigos urbanos, el lenguaje callejero y la identidad digital han llegado a convertirse en una nueva forma de narrarnos como país.</p>



<p>Desde mi generación, crecimos consumiendo culturas importadas. Hoy, sin embargo, la juventud dominicana produce su propio contenido, crea modelos propios de entretenimiento y exporta su propia estética. Tal vez eso sea lo más positivo del fenómeno: la demostración de que República Dominicana ya no solo mira al mundo, sino que el mundo también nos mira a nosotros.</p>



<p>No sé si me apasiona el formato. No sé si lo vería diariamente. Pero sí sé que, como gestor cultural y como hombre de la tercera edad, me interesa entenderlo. Porque entender lo que miran, consumen y celebran nuestros jóvenes es una forma de entender hacia dónde se mueve el país. Y, al final, toda generación tiene derecho a construir sus propios escenarios, aunque estos nos parezcan ruidosos, acelerados o impredecibles.</p>



<p>Lo importante es que la conversación cultural sigue viva. Y mientras eso ocurra, seguiremos aprendiendo los unos de los otros, sin importar la edad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/">“La casa de Alofoke» y la cultura del nuevo espectáculo</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/la-casa-de-alofoke-y-la-cultura-del-nuevo-espectaculo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">68735</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Entre el esfuerzo, la inteligencia y la templanza</title>
		<link>https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/</link>
					<comments>https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Mejía Yépez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Jan 2026 15:46:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entre Cultura y Nación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacronica.do/?p=68632</guid>

					<description><![CDATA[<p>«Lo difícil se consigue con esfuerzo, lo imposible con inteligencia. La templanza es el mayor de los tesoros». Estas sentencias atribuidas a Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos de la historia occidental, parecen escritas para un mundo muy distinto al nuestro. Sin embargo, su vigencia resulta asombrosa. En una época dominada por la [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/">Entre el esfuerzo, la inteligencia y la templanza</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&amp;linkname=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_x" href="https://www.addtoany.com/add_to/x?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&amp;linkname=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" title="X" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_threads" href="https://www.addtoany.com/add_to/threads?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&amp;linkname=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" title="Threads" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&amp;linkname=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&amp;linkname=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flacronica.do%2Fentre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza%2F&#038;title=Entre%20el%20esfuerzo%2C%20la%20inteligencia%20y%20la%20templanza" data-a2a-url="https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/" data-a2a-title="Entre el esfuerzo, la inteligencia y la templanza"></a></p>
<p>«Lo difícil se consigue con esfuerzo, lo imposible con inteligencia. La templanza es el mayor de los tesoros». Estas sentencias atribuidas a Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos de la historia occidental, parecen escritas para un mundo muy distinto al nuestro. Sin embargo, su vigencia resulta asombrosa. En una época dominada por la prisa, el ruido digital y la obsesión por el éxito inmediato, estas ideas ofrecen una brújula cultural y ética que merece ser revisitada.</p>



<p>Vivimos en una sociedad que exalta el resultado, pero pocas veces reflexiona sobre el proceso. El esfuerzo, entendido no solo como trabajo físico sino como disciplina interior, ha perdido prestigio frente a la inmediatez. Tales nos recuerda que lo difícil no es imposible: requiere constancia, paciencia y sacrificio. Esta idea, profundamente cultural, conecta con tradiciones populares donde el aprendizaje se transmitía de generación en generación: el campesino que labra la tierra, el artesano que perfecciona su oficio, el músico que ensaya hasta dominar su instrumento. En todos ellos, el esfuerzo no era una carga, sino una forma de dignidad.</p>



<p>Pero Tales va más allá. Afirma que lo imposible se logra con inteligencia. Aquí no habla de astucia superficial ni de ventajas tramposas, sino de la capacidad humana para pensar, crear y transformar la realidad. La inteligencia, en su sentido más amplio, es imaginación, estrategia, sensibilidad y comprensión del contexto. Culturalmente, esta afirmación interpela a sociedades como la nuestra, donde muchas veces se confunde inteligencia con títulos o acumulación de datos, olvidando que pensar críticamente es un acto revolucionario. Resolver lo «imposible» implica cuestionar lo dado, encontrar caminos nuevos y romper inercias históricas.</p>



<p>Esta reflexión cobra especial fuerza en países con profundas desigualdades sociales. Para muchos, lo imposible no es una abstracción filosófica, sino una experiencia cotidiana. Acceder a la educación, a la cultura, a una vida digna suele presentarse como un sueño inalcanzable. Tales nos invita a no resignarnos: el ingenio colectivo, la creatividad comunitaria y la inteligencia aplicada al bien común pueden convertir lo imposible en proyecto. No se trata de negar las dificultades, sino de enfrentarlas con pensamiento y organización.</p>



<p>Sin embargo, la frase más profunda de Tales quizá sea la última: «La templanza es el mayor de los tesoros». En una cultura que glorifica el exceso —de consumo, de opinión, de exposición— la templanza parece una virtud anticuada. Pero es precisamente hoy cuando más la necesitamos. La templanza es equilibrio, mesura, autocontrol; es saber cuándo hablar y cuándo callar, cuándo avanzar y cuándo esperar. Es una forma de sabiduría silenciosa que protege al individuo y a la sociedad del desgaste moral.</p>



<p>Desde una perspectiva cultural, la templanza es resistencia. Resistencia frente a la violencia verbal, al fanatismo político, al éxito vacío. Es la capacidad de sostener principios sin estridencias, de crear sin destruir, de disentir sin odiar. En el arte, en la política y en la vida cotidiana, la templanza permite que el talento no se convierta en soberbia y que la pasión no derive en caos.</p>



<p>Tales de Mileto no nos ofrece recetas rápidas ni consignas motivacionales. Nos propone una ética de vida basada en el equilibrio entre esfuerzo, inteligencia y moderación. Tal vez ahí radique su grandeza cultural: recordarnos que el verdadero progreso no es solo material, sino humano. En tiempos de incertidumbre, volver a estas ideas no es un ejercicio académico, sino un acto de responsabilidad cultural. Porque sin templanza, incluso los grandes logros pueden perder su sentido; y sin inteligencia ni esfuerzo, ninguna sociedad puede aspirar a un futuro verdaderamente&nbsp;justo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/">Entre el esfuerzo, la inteligencia y la templanza</a> se publicó primero en <a href="https://lacronica.do">LaCronica.do</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lacronica.do/entre-el-esfuerzo-la-inteligencia-y-la-templanza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">68632</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/

Almacenamiento en caché de páginas con Disk: Enhanced 
Red de entrega de contenidos mediante cdn.lacronica.do

Served from: lacronica.do @ 2026-04-19 21:17:00 by W3 Total Cache
-->