Se le requiere al presidente de la República, al que le toque en ese momento, cambios en el tren gubernamental. Esos cambios existían por costumbre regularmente los 27 de febrero de cada año. Hablo de los tiempos de Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán o Salvador Jorge Blanco. Más adelante con los cambios de presidentes los cambios se hacían a la mejor razón de quien estuviera al mando de la jefatura del Estado.
Actualmente y tratándose de Luis Abinader, los cambios han sido a la voluntad del presidente o cuando lo considerase conveniente, al menos eso es lo que veo. Sin embargo, la presión que se ejerce de parte de sectores de opinión pública para que el mandatario realice cambios se vuelven hasta de mal gusto como pensando que quitando o cambiando funcionarios la situación del manejo de la cosa pública podría cambiar de un día para otro.
La mejora del manejo de la administración pública no se logra quitando gente sino haciendo que durante estén en sus funciones puedan cumplir con las leyes vigente y trabajar por el bien de país no para ellos. La situación es que durante muchos años algunos funcionarios de cualquier gobierno se corrompen terminando ante la justicia, aunque no paguen ante la ley por los delitos de los que son acusados.
Ahora se solicitan cambios, el presidente está haciendo esos cambios, ¿pero resolverá eso los problemas del mal manejo de algunas instituciones públicas? Lo que sí puedo reconocer que no son miembros fundadores del Partido Revolucionario Moderno lo que se han metido en problemas legales por acusaciones de malos manejos de los fondos públicos.
Son allegados o colaboradores del gobierno o del presidente, que desde fuera han sido designados y hacen sus respectivos líos. Los dirigentes más importantes o fundadores del PRM deben sentirse orgullosos de su trabajo al lado de Luis Abinader. Este a la vez ha hecho todo lo posible porque los recursos públicos sean manejados con pulcritud y decencia lo que pasa es que hay gente que no entiende esto.
La corrupción dentro del Estado se ha vuelto una pandemia como las bandas de motoristas que andan en las calles poniendo la vida en peligro, así como la de los demás. Ahora, en estos tiempos hay que pasar un holograma por el cuerpo de cada una de las personas que puedan ser parte de la administración pública porque, aunque la mayoría es honesta y seria otros sólo quieren hacerse ricos a costillas del Estado.
De ahí que las designaciones que realice el jefe del Estado deben ser sopesadas, estudiadas y discutidas con requisitos previos para que las cosas salgan mejor de lo que podrían haber salido hasta ahora.





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