El acto encabezado por Carolina Mejía en el Club Mauricio Báez no fue una simple rendición de cuentas ni un evento protocolar más dentro del calendario político. Fue, en términos prácticos, una demostración de fuerza orgánica y de capacidad de movilización que envía un mensaje claro hacia lo interno del Partido Revolucionario Moderno: hay una estructura en consolidación que apuesta por su liderazgo.
Lo ocurrido allí puede interpretarse como la «punta del iceberg» de una estrategia más amplia. Mejía no solo mostró gestión municipal, sino también articulación política. La presencia de figuras clave como Francisco Peña y Betty Gerónimo evidencia que su influencia trasciende el Distrito Nacional y penetra con fuerza en la provincia de Santo Domingo, el principal eje electoral del país. No es un dato menor: quien logre cohesionar ese territorio, tendrá una ventaja determinante en cualquier contienda interna.
En un escenario donde la primaria del PRM se perfila cerrada —limitada a dirigentes y militantes— el peso de la estructura es decisivo. No basta con popularidad mediática ni con una buena imagen en encuestas abiertas; se requiere maquinaria, liderazgo territorial y lealtades construidas en el tiempo. Y en ese terreno, Carolina Mejía parece estar jugando con inteligencia.
Además, su rol como secretaria general del partido le otorga una posición privilegiada para tejer alianzas, fortalecer vínculos y consolidar su proyecto político. Desde esa plataforma, no solo administra la vida interna del PRM, sino que también proyecta una figura de cohesión en momentos donde las aspiraciones presidenciales comienzan a perfilarse de cara al 2028.
La gran pregunta es inevitable: ¿será Carolina Mejía la candidata presidencial del PRM? A día de hoy, no hay una respuesta definitiva. Sin embargo, lo que sí está claro es que se está colocando en una posición competitiva. Su apellido —ligado al expresidente Hipólito Mejía— suma, pero no es suficiente por sí solo. Lo que realmente marcará la diferencia será su capacidad de convertir estos actos de fuerza en una red sólida y disciplinada de apoyo político.
Si logra mantener este ritmo de crecimiento, consolidar alianzas territoriales y capitalizar su gestión municipal, Carolina Mejía no solo será una aspirante más, sino una de las principales contendientes dentro del PRM. El camino al 2028 apenas comienza, pero ya hay señales claras de quiénes están dispuestos a recorrerlo con ventaja.





Comentarios