En diciembre del año 2024 el fundador de la famosa marca de ropa española Mango, Isak Andic, murió en la localidad de Montserrat, un área de montaña en la comunidad de Cataluña, España. Iba acompañado de su hijo mayor, Jonathan, quien, según él, caminaba delante de su padre, al momento en que el señor Andic, se «resbaló» y cayó por un precipicio. A la primera persona que llamó fue a la novia de su padre. Luego llamó a la policía y servicios de emergencia. Pasado el momento del shock, prestó declaración a las autoridades.
Al conocer lo sucedido, la opinión pública inició la sospecha y la especulación. Un caso que conmocionó a la sociedad española hasta hoy. Pasado un año y medio del suceso, Jonathan, un joven multimillonario, con un cargo directivo en el emporio forjado por su propio padre, fue apresado hace alrededor de dos semanas imputado por la muerte de su padre, en un sumario detallado minuciosamente por la jueza encargada de la zona y con fuertes indicios de culpabilidad. Salió bajo una fianza de un millón de euros, sin pasaporte, y con la obligación de ir cada cierto tiempo a prestar declaración.
Diversas situaciones de desencuentro entre el padre y el hijo se han conocido a raíz del expediente descrito por la jueza. Obsesiones por el poder empresarial y el afán de dinero en el joven no se ha hecho esperar. Sí se sabía, que hace varios años el señor Andic colocó a su hijo como cabeza del consejo directivo de Mango. Con el tiempo, los resultados empresariales no fueron los mejores en ese momento para la empresa, y el Andic padre, decidió sustituir a su hijo por otra persona, y que se quedará como vicepresidente.
Mango reflotó y obtuvo cuantiosas ganancias económicas como casi siempre. Eso, molestó mucho a su hijo y los desencuentros no se hicieron esperar, sumado a otras discusiones como la petición del hijo al padre de parte de su herencia en vida. Sobre Jonathan pesa la presunta culpabilidad de la muerte de su padre. Contrató uno de los mejores abogados españoles y prepara su defensa. La prensa escrita, televisada y las redes sociales no paran de hacer elucubraciones, acusar o sencillamente preguntarse ciertos detalles que aún no están del todo claro.
En un escrito de la periodista Nuria Labari, publicado recientemente en el periódico español El País, titulado «Matar al padre», escribió «en internet se repite la frase-meme ‘los ricos también matan’, pero la cuestión más inquietante para mí es por qué una persona que ya es rica podría llegar a matar a su padre por aquello que ya tiene: dinero.
Pero ¿por qué al padre? Tal vez porque, en ciertos herederos, el progenitor termina encarnando a quien los protegió de toda necesidad desde que nacieron. Aunque los bienes materiales facilitan y alegran la vida, no bastan para darle sentido. Y en ocasiones, cuando el sentido no llega y el hijo mimado descubre el vacío que lo devora, el resentimiento se dispara. ¿Y hacia quien puede dirigir su resentimiento la persona más privilegiada del mundo?, pues hacia quien le dio esa vida y lo educó así: su propio padre».
El caso Mango es un caso que supera cualquier película de ficción. Uno se pregunta ¿la avaricia de tener más y más, presuntamente, nubló la mente de este joven? No es el único heredero en el mundo capaz de hacer algo así, lamentablemente. Es importante recordar que Jonathan tiene la presunción de inocencia, y se desconoce qué rumbo podrá llevar el caso en estos momentos. Él prepara su defensa y recientemente fue destituido de la vicepresidencia de Mango.





Comentarios