16/09/2026
Cine

“El ser querido”, tras el rastro de “Valor sentimental”

Cada cierto tiempo ocurre algo curioso en la industria del cine. Dos o más estudios, dos equipos creativos completamente distintos o distantes, terminan desarrollando filmes que parecen haber salido de la misma incubadora. Pasó con Impacto profundo (Deep Impact, de Mimi Leder) y Armageddon (de Michael Bay). Igual con las animadas Hormiguitaz (Antz, de Eric Darnell y Tim Johnson) y Bichos (A bug’s life, de John Lasseter y Andrew Stanton), todas de 1998.

Este 2026 también trajo lo suyo en la misma línea, con dos películas de ciencia ficción y fantasía sobrenatural muy similares, como son La última casa (de Louis Leterrier, Netflix) y End of Oak Street (David Robert Mitchell, Warner Bros.), ambas con la temática de una familia atrapada en su casa y/o en un reducido espacio circundante, donde confrontan peligros, diferencias, miedos y dudas, recurriendo a sus habilidades para sobrevivir con su perro. Calificamos a Oak Street como un homenaje (o inspiración) del cine fantástico de Steven Spielberg. Solo faltó que las bicicletas volaran. 

Lo anterior viene a cuentas por la película que motiva estos párrafos. Y es que El ser querido (The beloved, estrenada en Cannes el 16 de mayo de este año y en España el 26.08.26), de Rodrigo Sorogoyen (n. Madrid, España, 1981), es un reflejo muy similar de la noruega Valor sentimental (de Joachim Trier, 2025, estrenada en EE.UU. el 30.08.25: en Reino Unido el 12.10.25), con la trama de que, tras la muerte de su madre, las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, Gustav Borg (Stellan Skarsgård), un veterano director de cine de renombre.

Al reaparecer, Gustav le ofrece a su hija Nora (Renate Reinsve), actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado ese papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood (Elle Fanning). Entre padre e hijas deben enfrentar su complicada relación familiar y tomar decisiones sobre la casa materna.

Valor sentimental fue ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes (no la Palma de Oro), y de los premios BAFTA y Oscar como Mejor Película Internacional de 2025, además de otras siete nominaciones.

Por su parte en El ser querido, el aclamado director de cine Esteban Martínez (Javier Bardem), una leyenda tanto por sus películas como por su pasado marcado por violencia, excesos y abandono, para su nuevo proyecto, regresa a España y le ofrece un papel a su hija Emilia (Victoria Luengo) con el pretexto de ayudarla a relanzar su estancada carrera como actriz. Convivir en el set -ambientado en el desierto del Sahara- fomentará una cercanía que no han compartido en años, pero también reabrirá viejas heridas que nunca cicatrizaron y cada acercamiento es una espiral de tensión y frialdad.

Y es que por aquello de “el orden de los factores”, el filme de Sorogoyen no tiene la cualidad de cautivarnos como su predecesora -aunque sí tiene abundante rodaje en pantalla -en tono blanco y negro (vemos cine dentro de cine)-, pero su debilidad se manifiesta desde el minuto inicial, lo que me lleva a considerar como ingenua la sobrevaloración que recientemente han declarado su protagonista y el director, sobre la improvisada escena de apertura.

Esta escena destaca por su insustancial dialogo de reiteradas muletillas de saludos (“¿Como estas?, bien, ¿Y tú?, bien, todo bien”), con instantes de vacilación poco entusiasta. Alguien dirá que son expresiones dubitativas de dos personas con distancias afectivas; pero las misma se van a repetir más adelante.

La escena, que nos fatiga y se alarga en demasía. apuesta a un juego de planos muy cerrados a los rostros de los personajes de Esteban y Emilia, pero falla en lograr enganchar el interés del espectador. Y hay que señalar que no se equipara a cientos de películas comunes ni mucho menos a las grandes e impactantes escenas de apertura de múltiples filmes catalogados como lo mejor de la historia del cine.

Me refiero a Sunset Boulevard (con su intrigante monologo en voice over de aquel cadáver flotando en una piscina mientras varias patrullas de la policía se desplazan hacia cierta mansión); a El Padrino (con el primer plano en el rostro de Bonasera (Salvatore Corsitto) que suavemente se desliza hacia un zoom back (alejamiento) sutil hasta incluir el hombro del patriarca de los Corleone mientras este escucha su petición de justicia y le prosigue un potente dialogo); pero tampoco El ser querido tiene la tensión y musicalidad de los veinte minutos de inicio de Bastardos sin gloria; ni el dinamismo de arranque de Los sospechosos habituales; ni mucho menos la grandilocuencia de Salvando al  soldado Ryan; ni la sincronización del plano-secuencia inicial de Sed de mal (Touch of evil)

El guion, de la colaboración habitual de Isabel Peña y Sorogoyen, no incluye ninguna otra subtrama donde el espectador pueda tener un respiro o alivio, pues se consigue una sobreexposición de Bardem que por momentos nos abruma por su temperamento que en cierta parte luce bien con toda la carga emocional y psicológica que conlleva la responsabilidad del proyecto que tiene entre manos. Y es el mismo Bardem abrumado y hasta cierto punto acorralado de la vida real por sus polémicas posiciones políticas y declaraciones en torno a temas como Israel, Palestina, Gaza y las cuestiones internas de su propio país.

A Sorogoyen, experimentado director y guionista, responsable de impactantes filmes como As bestas, El reino, Madre, Que Dios nos perdone, y otras, esta vez el calendario le jugó en su contra (por aquello del orden de los factores) pues es posible que cierto público que no vio Valor sentimental, ahora hará la tarea de buscarla, ya que toda la crítica internacional ha citado la similitud a que hacemos referencia, y encontraran escenas y situaciones que parecen plagios. 

Si bien la película de Sorogoyen nos parece monótona y aburrida, vale señalar que la Emilia de Victoria Luengo, con su tendencia alcohólica, luce una mezcla de vulnerabilidad y desafío, de manera intensa y luminosa, en momentos en que muestra su vacío y dolor por los eventos de su adolescencia, y no duda en recriminar a su padre cuando lo tiene en frente, con planteamientos duros y apabullantes que por instantes lo dejan sin palabras; con ella cerrando toda posibilidad de establecer lazos y más bien persistiendo en el distanciamiento. 

En esencia es un drama de confrontación familiar teniendo de escaparate el rodaje caótico de un filme en un entorno poco favorable; donde el nivel de tensión y furia contamina a otros miembros del elenco en el set “con una visión hilarantemente angustiosa de lo que sucede cuando un proceso de filmación se desmorona”, y en que, además, Esteban debe sacar sosiego para grabar el audio-comentario del blu-ray de una de sus películas anteriores. 

Aunque Valor sentimental no llega a mostrar tantos entresijos de rodaje, sí está dotada de actuaciones múltiples -con amplio plantel de secundarios-; con flashbacks para darnos matices del temperamento de Gustav; con la subtrama de la vida en pareja de Agnes, con su hijo y esposo; momentos de intimidad y de pánico escénico de Nora ante un teatro abarrotado; con la casa familiar como otro personaje más y muchos espacios abiertos que agregan valor de producción.  

Para la venidera temporada de premios, España se la juega con este filme de Sorogoyen, y con otros dos más: La bola negrade Javier Ambrossi y Javier Calvo (a partir de un guion que coescribieron con Alberto Conejero. Una epopeya queer inspirada en la obra inacabada del mismo nombre de Federico García Lorca y en la obra de teatro de Conejero, La piedra oscura; con un reparto que incluye a Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Lola Dueñas, Penélope Cruz y Glenn Close).

Y el otro es Los domingos (2025), de Alauda Ruiz de Azúa, premiada con la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y premio Goya a la Mejor Película, Dirección, Guion Original, Actriz Protagonista (Patricia López Arnaiz) y Actor de Reparto (Miguel Garcés), el pasado 28 de febrero; superando a La cena, Maspalomas, Sirât y Sorda

Los domingos la contemplamos con cierta tibieza, con la temática idealista de Ainara (Blanca Soroa), la joven que, en lugar de escoger su carrera universitaria, sorprende a su familia y amigas al decidir formarse como monja de clausura. Pero a nivel interno, en España, todo luce que la triunfadora será La bola negra, coincidiendo con el 90 aniversario de la desaparición del poeta, dramaturgo y director de teatro español, Federico García Lorca (1898–1936).

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