11/06/2026
Crónica Política

La tasa de rechazo: narrativa real o fabricada contra Leonel

Se dice que Leonel Fernández es el político dominicano con la mayor tasa de rechazo de cara a las elecciones del 2028. El gobernante tiene una explicación a ese argumento: eso puede ser una narrativa inventada para impedir su regreso al Capitolio dominicano. Y la segunda opción: ese puede ser el sentir de los encuestados que tienen algún vínculo con el oficialismo y sus políticas asistenciales.

Durante una reciente participación (desde España), Leonel Fernández, le explicó a la aguerrida periodista Ivonne Ferreras que cuando salió del poder en 2012, tenía una valoración o popularidad de un 74%. Y aclaró que cuando se participa en un torneo electoral, el candidato que alcanza un 50 % debe tener en cuenta que la otra mitad ha votado en su contra. Que la mayoría absoluta (popularidad) no existe.

En la política moderna no basta con medir quién encabeza las preferencias electorales. Cada vez más analistas y estrategas prestan atención a un dato que puede resultar incluso más determinante que la intención de voto: la tasa de rechazo de los candidatos. Este indicador refleja el porcentaje de ciudadanos que afirma que nunca votaría por determinado aspirante, independientemente de las circunstancias electorales.

A diferencia de la popularidad o la imagen favorable, la tasa de rechazo revela los límites reales del crecimiento político. Un candidato puede liderar las encuestas con una base sólida de apoyo, pero si al mismo tiempo registra altos niveles de rechazo, sus posibilidades de conquistar nuevos votantes se reducen considerablemente. En otras palabras, no solo importa cuántos simpatizantes tiene un aspirante, sino también cuántos electores están completamente cerrados a respaldarlo.

Las encuestas suelen medir este fenómeno mediante preguntas directas como: «¿Por cuál candidato usted nunca votaría?» o «¿Existe algún aspirante por el que definitivamente no votaría?». Las respuestas permiten identificar el llamado voto negativo, una variable especialmente relevante en sociedades políticamente polarizadas, donde muchos ciudadanos votan más para evitar el triunfo de un adversario que por entusiasmo hacia su candidato preferido.

Los consultores electorales utilizan esta información para calcular el denominado techo electoral, es decir, el límite máximo de crecimiento que podría alcanzar una candidatura. Un político con una intención de voto elevada, pero acompañado de un rechazo superior al 40 % o 50 %, enfrenta mayores dificultades para atraer indecisos o captar el respaldo de sectores independientes en etapas decisivas de la campaña.

En el contexto actual, caracterizado por el desencanto con los partidos tradicionales y el aumento de la abstención en numerosos países, comprender la tasa de rechazo se ha convertido en una herramienta indispensable para interpretar el comportamiento del electorado. De hecho, el éxito de algunas candidaturas emergentes o outsiders suele estar relacionado con la capacidad de proyectar una imagen menos polarizante y, por tanto, registrar menores niveles de rechazo.

Por eso, las elecciones no solo se ganan acumulando adhesiones; también se pierden cuando el rechazo se convierte en una barrera infranqueable. La pregunta clave para cualquier candidato ya no es únicamente «¿cuántos votarán por mí?», sino también «¿cuántos nunca lo harían?». En esa respuesta puede encontrarse la verdadera clave del triunfo o la derrota electoral.

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