Las erradas declaraciones de la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, de que deben celebrar las que están vivas y no las muertas han generado controversias a nivel de opinión pública. Lo mismo de Faride Raful al decir que el Estado le ha fallado a las mujeres cuando ella tiene en sus manos herramientas que pueden disminuir los feminicidios pero que sólo se lamenta, también han creado ronchas entre la población.
Es decir, hombres enfermos mentalmente van a seguir matando mujeres sólo porque no los quieren, eso puede suceder ya que es un problema mental que nadie puede adivinar, pero sí que se pueden evitar si la aplicación de la ley fuera más severa y rígida. Cuando a una mujer le entregan una orden de detención de un hombre por acoso o por manutención para que sean ellas junto a un alguacil se la que entregue la misma, ya se le está condenando a represión masculina.
Cuando se realizan eventos sobre los feminicidios hay que invitar hombres no mujeres, así los mismos escuchan el mensaje al fin ellos son los agresores.
En vez de estar llevando mujeres a casas de acogidas es a los hombres que hay que llevar a la cárcel por acoso e intimidaciones de muerte y otro tipo de agresiones.
Cuando una mujer pone una querella o denuncia se debe llamar al hombre a ver si está armado para quitarle ese instrumento de muerte que de nada sirve.
Aquí hay gente que tiene armas de fuego para ningún uso y cuando no pueden matar otro se matan ellos, eso deben verlo los psicólogos y psiquiatras que además deben estar en el sistema de la seguridad social.
En fin, nuestra sociedad anda mal porque en el fondo las leyes no protegen a ningunas mujeres, pero sí promueven indistintamente la agresión masculina en contra de las mismas. Son cuestiones prácticas que pueden salvar la vida de mujeres por parte de los hombres.
Políticos, legisladores, jueces, ministerio público y otros estamentos que deben tener responsabilidad en la realización de leyes y su aplicación sencillamente no hacen nada para evitar esta pandemia que año tras año acaba con la vida de mujeres inocentes víctimas de hombres enfermos.
Ciertamente el Estado es culpable de lo que está pasando con los crímenes contra féminas porque finalmente no hacen nada los elementos que lo conforman y sólo utilizan recursos y discursos para palabrear disparates que más bien parecen propuesta de campaña.
Mientras todos se lamentan siguen muriendo mujeres, cada año crecen las estadísticas y sólo falta escuchar decir que este año probablemente vayan a matar menos mujeres que el año pasado, en ponencias ridículas que no se deberían ni promocionar.





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