En la novela El mago del Kremlin, el escritor Giuliano da Empoli desarrolla una de las reflexiones más inquietantes sobre la política moderna: «La percepción en la política contemporánea vale mucho más que la realidad». La frase, atribuida al universo de poder que rodea al Kremlin y a Vladimir Putin, resume con crudeza el funcionamiento de la comunicación política en el siglo XXI.
La obra describe cómo las emociones colectivas, la narrativa mediática y la construcción simbólica pueden influir más en la opinión pública que los datos, las estadísticas o incluso los hechos verificables. En tiempos dominados por redes sociales, plataformas digitales y comunicación instantánea, la percepción se convierte en una fuerza política de enorme impacto.
Esa realidad también se refleja en la dinámica política dominicana. Desde hace ocho meses, en nuestros programas interactivos telefónicos «Sondeo Electoral» y «Batalla Electoral», transmitidos por televisión y plataformas digitales, miles de ciudadanos participan expresando sus preferencias de cara a las elecciones presidenciales del 2028. De manera consistente, la percepción que emerge de esas llamadas telefónicas apunta hacia un eventual retorno de Leonel Fernández al Palacio Nacional.
Los críticos de estos ejercicios interactivos aseguran que carecen de rigor científico y que no pueden compararse con encuestas estructuradas bajo parámetros metodológicos tradicionales. Y tienen razón en un aspecto fundamental: nunca hemos afirmado que esos segmentos sustituyan los estudios científicos realizados por firmas especializadas. No son encuestas técnicas ni pretenden serlo. Son termómetros de percepción ciudadana, espacios abiertos donde la gente expresa espontáneamente emociones, simpatías y estados de ánimo políticos.
Sin embargo, resulta imposible ignorar el fenómeno comunicacional que generan. Mientras algunas mediciones científicas proyectan escenarios distintos, la participación masiva en nuestros interactivos evidencia que existe una narrativa popular en crecimiento alrededor de la figura de Leonel Fernández. Y en política, las narrativas terminan construyendo realidades. La historia electoral mundial demuestra que muchas veces la percepción colectiva precede a los resultados concretos.
La frase central de El mago del Kremlin adquiere entonces una dimensión particularmente actual en República Dominicana. La percepción no necesariamente reemplaza la realidad, pero sí puede condicionarla, acelerarla o modificarla. Cuando un sector importante de la población comienza a sentir que un candidato «va subiendo», esa sensación puede convertirse en un elemento movilizador capaz de influir en otros votantes, en dirigentes políticos y en la propia agenda mediática.
Otro elemento que fortalece esta tesis es el comportamiento de las audiencias digitales. El contenido publicado en nuestro canal de YouTube, «Roberto Monclus», se ha convertido en uno de los más vistos e interactivos en materia política, alcanzando cifras importantes de usuarios y participación constante. Ese respaldo digital refleja que existe interés ciudadano en este tipo de ejercicios abiertos y directos.
Al final, el debate no debe centrarse únicamente en quién tiene razón entre percepción y realidad. La verdadera discusión consiste en comprender que ambas conviven permanentemente en la política moderna. Y como advierte El mago del Kremlin, en la era de la comunicación total, muchas veces la percepción termina siendo el primer paso hacia la construcción de la realidad política.





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