Visto lo visto, y pasados tantos meses, es palpable la protección que tienen los hermanos Espaillat desde el Palacio, ciertos medios de comunicación, pseudos periodistas que funcionan como lacayos asalariados, la justicia (como siempre) y cierto sector empresarial. Es una desfachatez y falta de empatía poco disimulada con los dolientes.
Los medios del grupo RCC media continúan funcionando de manera normal, sin el mínimo remordimiento ni compasión. Nadie habla del tema, y si alguna osa hablar es para manipular y desvirtuar los hechos. En ese conglomerado de RCC, solo dos profesionales renunciaron, aún necesitando esos ingresos económicos. Tuvieron la valentía, el decoro y la decencia de irse de ese lugar.
Cada mes, fieles y familiares de víctimas del Jet Set se reúnen para reclamar justicia a los responsables de esta tragedia ocasionada por negligencia y por supuesto, al Estado dominicano. Hace poco tiempo a través de la red social Instagram se creó un grupo de familiares de víctimas y convocó a una primera marcha que resultó todo un éxito.
Testimonios desgarradores, momentos duros y palabras con anhelos de justicia se escucharon desde el inicio, comprobando una vez más, que hay conductas miserables de los responsables que cuesta entender. Por cierto, a raíz de esta marcha pacífica y reclamo de justicia, fue publicado un escrito mezquino y manipulado en el periódico Diario Libre, tergiversando y poniendo en duda todo lo relativo a la marcha. Es oportuno recordar que los dueños de ese periódico son socios de Antonio Espaillat.
De hecho, este mes la señora Melba Segura viuda Grullón, quien desgraciadamente perdió a su hija y yerno en esa descomunal tragedia nacional, usó un término apropiado en su escrito. Utilizó la palabra «indiferencia», por primera vez en diez meses. Ya era hora. Pero es necesario más contundencia de su parte, más énfasis e hincapié en el reclamo unánime de justicia frente aún hecho tan duro y trágico como lo fue aquel 8 de abril del pasado año.
Es lamentable que de parte de la señora Melba, no haya, aunque sea de manera simbólica una petición firme de justicia para todos los implicados en esta desgracia. Un aciago acontecimiento que pudo evitarse, por supuesto, y que enluta a más de 236 familias mal contadas, heridos de por vida y huérfanos que aún hoy, no comprenden lo sucedido. Quizás, con el paso de la vida, de los años, puedan asimilar lo sucedido.
En ese sentido, se acerca el primer aniversario de esta tragedia que enlutó a todo un país. Un año sin visos de avance en materia judicial y menos de solidaridad con los familiares de las víctimas. Espaillat se ha limitado a comprar algunas conciencias de las afectadas para que no lo demanden, pero el resto que son muchos más continúan firmes. ¡¡¡No quieren dinero, desean y anhelan justicia!!!
¿Qué pasará con este caso? Pues no sabemos. El Estado dominicano también tiene mucha, pero muchísima culpa también por su falta de supervisión en lugares públicos. Los políticos tampoco se manifiestan con este tema y pocos comunicadores y medios, continúan dando apoyo y visibilidad a los afectados. ¿Qué hace o deja de hacer la procuradora Yeni Berenice?, tampoco sabemos.





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