12/02/2026
Editorial

Credibilidad en marcha en la JCE

La democracia no se fortalece únicamente el día de las elecciones. Se construye mucho antes, en los procesos previos, en la organización, en la transparencia y, sobre todo, en la confianza. La renovación de la cédula de identidad y electoral, iniciada por la Junta Central Electoral (JCE) con miras a 2028, se ha convertido en una prueba temprana de esa credibilidad institucional.

Durante años, cada movimiento del órgano electoral ha sido examinado manera meticulosa, particularmente por los partidos de oposición. Por eso es sumamente significativo que dos de las principales fuerzas políticas del país, la Fuerza del Pueblo y el Partido de la Liberación Dominicana, hayan expresado su respaldo al inicio del proceso. En política, esos gestos importan mucho. Y cuando esos gestos provienen de actores que históricamente han mantenido posturas críticas frente al sistema electoral, su peso específico es mayor.

La imagen de Leonel Fernández y Danilo Medina, líderes opositores, renovando su cédula y validando la calidad del nuevo documento envía un mensaje claro: el proceso funciona y merece confianza. No se trata de unanimidad complaciente, sino de una validación institucional que contribuye a reducir la suspicacia, un mal crónico en las democracias latinoamericanas.

La nueva cédula incorpora tecnología más avanzada, mayores niveles de seguridad y materiales más duraderos. Pero la modernización técnica, por sí sola, no garantiza legitimidad. Lo que realmente fortalece a la JCE es la percepción pública de que actúa con transparencia, planificación y apertura al escrutinio. Y en esta etapa inicial, el organismo parece haber entendido esa responsabilidad.

El reto, sin embargo, apenas comienza. Renovar millones de documentos en un plazo razonable exigirá eficiencia operativa, información clara y un trato digno al ciudadano. La credibilidad es un activo que se construye lentamente, pero puede erosionarse con rapidez si surgen fallas o retrasos injustificados.

Hasta el momento, la señal es positiva. La Junta ha logrado algo fundamental: que el debate político no eclipse el proceso técnico. Si mantiene ese rumbo, la renovación de la cédula no será solo un trámite administrativo, sino un paso firme hacia unas elecciones organizadas sobre bases más sólidas. La confianza democrática se cultiva día a día, y en este inicio de la cedulación, el órgano electoral parece estar ganándola.

Comentarios